El FTSE 100 se encamina a su mejor semana desde principios de abril con un avance cercano al 2.8%, impulsado no por entusiasmo tecnológico sino por una rotación hacia sectores defensivos que aceleró la corrección global de acciones ligadas a la inteligencia artificial y los semiconductores.
El índice de referencia de la bolsa de Londres cerró el jueves 15 de octubre en 10,840.35 puntos, su nivel más alto desde el 26 de agosto, tras subir 1.1% en la sesión. Este viernes retrocedía levemente a 10,831.70 puntos, pero conservaba intactas sus ganancias semanales. El índice de mediana capitalización FTSE 250, por su parte, avanzaba 0.55% en la jornada.
La rotación: de la tecnología a la estabilidad
El motor del repunte no fue la apuesta por el crecimiento, sino la búsqueda de refugio. La caída global de las acciones ligadas a la IA y los semiconductores llevó a los inversores a priorizar empresas con flujos de caja estables, baja deuda y demanda poco sensible al ciclo económico. El FTSE 100 se benefició de su propia estructura: tiene una exposición relativamente limitada a la tecnología de alto crecimiento y una fuerte presencia de salud, consumo básico, energía, banca y defensa, lo que lo convirtió en un destino natural del capital que salía del sector tecnológico.
La caída de los rendimientos de los bonos también contribuyó a mejorar el apetito por riesgo al reducir la presión sobre las valoraciones bursátiles. Cuando los rendimientos bajan, los flujos de caja futuros de las empresas defensivas resultan más atractivos en términos relativos, lo que refuerza la demanda por ese tipo de acciones.
Salud y consumo básico: los sectores más favorecidos
El sector de salud avanzó cerca de 5% en la semana, pese a retroceder más de 1% este viernes. Las farmacéuticas AstraZeneca y GSK habían impulsado el índice el jueves 15 de octubre con alzas de 3.2% y 2.9%, respectivamente, consolidando su papel como ancla del FTSE 100 en episodios de volatilidad tecnológica.
Los bienes personales también destacaron con una ganancia semanal de 7.2%. Empresas como Unilever y British American Tobacco ganaron terreno, reforzando la tesis de que los consumidores siguen comprando productos esenciales incluso en entornos de incertidumbre. Nick Saunders, CEO de Webull UK, describió el movimiento como «una rotación hacia el largo plazo; casi una apuesta por infraestructura sin el riesgo de una subida de tasas», al referirse al atractivo de salud y consumo básico por su menor apalancamiento.
Defensa: el otro refugio, esta vez geopolítico
Las acciones de defensa ayudaron a limitar las pérdidas del viernes. BAE Systems, Melrose Industries y Babcock International subieron entre 1.5% y 3.7% en la jornada, en un contexto de mayor gasto militar europeo y tensión geopolítica sostenida. El sector se ha consolidado como una categoría híbrida: ofrece exposición a la seguridad nacional y a presupuestos públicos crecientes, pero también puede beneficiarse cuando los inversores anticipan conflictos prolongados o una mayor cooperación militar en Europa.
La inflación, próximo examen para el Banco de Inglaterra
Los mercados mantienen la atención en los datos de inflación del Reino Unido que se publicarán la semana próxima, ya que podrían influir en las expectativas sobre la política monetaria del Banco de Inglaterra. Si los precios siguen presionando al alza, la entidad podría mantener una postura más restrictiva, lo que afectaría a los sectores sensibles a las tasas de interés y pondría a prueba la sostenibilidad de las ganancias de esta semana.
La pregunta que se hacen los inversores es si la rotación hacia los defensivos representa un cambio de tendencia o una respuesta transitoria a la corrección tecnológica. Tras una semana de fuertes ganancias, salud, consumo básico y defensa podrían estar absorbiendo parte del dinero que sale de la tecnología, elevando sus valoraciones a niveles que requerirán ser justificados con resultados y dividendos concretos cuando la volatilidad regrese.









