El Nobel de la Paz 2026 fue otorgado a la jueza sudafricana Navanethem «Navi» Pillay por su trayectoria de décadas en defensa del derecho internacional, los derechos humanos y la justicia frente a crímenes de guerra y genocidio, anunció este viernes 9 de octubre el Comité Nobel Noruego.
El reconocimiento llega en un momento en que las instituciones de justicia internacional enfrentan presiones sin precedentes: magistrados han sido objeto de sanciones y la Corte Penal Internacional (CPI) ha recibido ataques políticos directos, particularmente de parte del gobierno de Estados Unidos. La distinción a Pillay es también una señal de respaldo a esas instituciones.
Una carrera construida en los procesos más importantes del siglo XX y XXI
«El Premio Nobel de la Paz de 2026 se concede a una persona que, con un valor y una integridad excepcionales, ha abierto el camino hacia un orden jurídico mundial más amplio e inclusivo», dijo Jørgen Watne Frydnes, presidente del Comité Nobel Noruego, al anunciar el fallo. Frydnes destacó el papel «fundamental» de Pillay para garantizar que los crímenes de guerra, los crímenes de lesa humanidad y el genocidio sean juzgados, y subrayó que el comité busca recordar que el Estado de derecho, tanto nacional como internacional, es la base de un sistema destinado a preservar la paz.
Nacida en Durban, Sudáfrica, en 1941 en una familia de origen sri lankés, Pillay ejerció como abogada defensora de activistas contra el apartheid, entre ellos Nelson Mandela, antes de convertirse en magistrada del Tribunal Superior de su país. Entre 1995 y 2003 fue jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), órgano que estableció que la violación y otras formas de violencia sexual pueden constituir crímenes de lesa humanidad y actos de genocidio. En 2003 se incorporó a la Corte Penal Internacional (CPI), donde permaneció hasta 2008, cuando fue nombrada alta comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos.
En 2021 asumió la dirección de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre los Territorios Palestinos Ocupados, que concluyó que Israel estaba cometiendo genocidio en Gaza. Desde 2019 también se desempeña como jueza de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en el caso en que Birmania (Myanmar) enfrenta acusaciones de genocidio.
Pillay recibió la noticia en Núremberg y advirtió sobre el debilitamiento del sistema jurídico
Pillay se encontraba en Núremberg, Alemania, participando en un foro jurídico cuando recibió la noticia, precisamente en la sala donde se celebraron los juicios contra los criminales de guerra nazis. «Estamos viviendo en una era en la que el derecho internacional y los derechos humanos son objeto de significativos ataques políticos. Esta realidad cada vez peor es particularmente visible a través de los ataques contra la Corte Penal Internacional», afirmó en una rueda de prensa improvisada.
La jurista advirtió que los intentos de debilitar el sistema de justicia internacional, en una alusión implícita a las sanciones de Estados Unidos contra la CPI, amenazan con devolver al mundo a una situación en la que sea el poder, y no la ley, quien determine qué sufrimiento importa. En tono distendido, mencionó la posibilidad de entregar el premio al presidente estadounidense Donald Trump, en referencia a un gesto similar hecho por la galardonada del año anterior, la líder opositora venezolana María Corina Machado. «Lo último que hice fue presentar el informe sobre Gaza, en el que se califica de genocidio lo que está ocurriendo allí», declaró también este viernes.
Organismos internacionales celebran el fallo; Israel lo rechaza
La presidenta de la CPI, Tomoko Akane, destacó que el reconocimiento pone de relieve el papel de la justicia internacional como «piedra angular de una paz duradera», en un momento de profundos desafíos. El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, señaló que el premio llega cuando los derechos humanos están siendo atacados desde múltiples frentes, incluidos quienes ejercen un poder inmenso.
En contraste, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel acusó a Pillay de «demonizar» al país y promover la acusación de genocidio. «Conceder el Premio Nobel de la Paz a Pillay no es un reconocimiento a la justicia, sino al uso grotesco como arma de un premio para legitimar el odio y los prejuicios contra Israel», publicó el ministerio en su cuenta de X.
Pillay no figuraba entre las principales favoritas en las quinielas de casas de apuestas ni de organizaciones noruegas antes del anuncio, aunque tanto la CIJ como la CPI habían aparecido en años recientes entre los posibles candidatos al reconocimiento. El fallo del Comité Nobel refuerza el debate global sobre la autonomía y la vigencia de los tribunales internacionales en un contexto de creciente tensión entre los poderes estatales y el derecho internacional.










