El peso mexicano cerró la sesión del miércoles 23 de septiembre con una depreciación de 1.28%, equivalente a 22.08 centavos, hasta ubicarse en 17.51 pesos por dólar, según datos del Banco de México (Banxico). El movimiento estuvo impulsado por una mayor aversión al riesgo en los mercados y por las expectativas de que el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos continúe estrechándose.
El diferencial de tasas, la diferencia entre el rendimiento que ofrecen las tasas de referencia de dos países, se sitúa actualmente en apenas 250 puntos base (2.5 puntos porcentuales), su nivel más bajo en la historia registrada, de acuerdo con el análisis del columnista Ernesto O’Farril publicado en El Financiero. Un diferencial tan comprimido encarece el costo de mantener posiciones en pesos frente al dólar, lo que puede precipitar salidas de capital hacia activos denominados en la divisa estadounidense y presionar el tipo de cambio.
El origen del diferencial reducido
En su decisión de agosto, Banxico mantuvo su tasa de referencia en 6.50%. La semana pasada, la Reserva Federal (Fed) elevó la suya en 25 puntos base, llevándola a un rango de 3.75% a 4.00%, lo que redujo la brecha entre ambos bancos centrales.
Según O’Farril, históricamente el diferencial de tasas entre Banxico y la Fed se ha ubicado entre 350 y 600 puntos base. El nivel actual de 250 puntos base representa, por tanto, un mínimo sin precedentes en esa relación.
Por qué el diferencial importa: carry trade y flujos de capital
El columnista explica que esta brecha influye directamente en el llamado carry trade, una operación en la que inversores piden prestado en una divisa con tasas bajas para invertir en otra con tasas más altas y cobrar la diferencia. Cuando el diferencial se comprime, el rendimiento de esa estrategia disminuye y el flujo de capitales hacia economías emergentes como México tiende a debilitarse.
«Esta diferencia reducida disminuye el atractivo de las operaciones de arbitraje (como el carry trade) y reduce el margen de maniobra de Banxico para implementar recortes de su tasa en el corto plazo, si se busca contener la salida de capitales o evitar una depreciación abrupta del peso mexicano», precisó O’Farril en su análisis.
La postura de Banxico ante la inflación y el tipo de cambio
O’Farril señala que, con la tasa en 6.50%, la postura monetaria de Banxico también se ubica en terreno restrictivo, al igual que la de la Fed. La inflación general en México muestra cierta resiliencia al situarse en 3.26%, aunque el componente subyacente de servicios permanece rígido, lo que añade presión para que el banco central actúe con cautela.
«Aunque la inflación general muestra resiliencia (3.26%), el componente subyacente de los servicios se mantiene rígido y, sobre todo, Banxico necesita defender el diferencial de tasas frente a la Fed para evitar una depreciación abrupta del peso en los mercados internacionales», destacó el columnista.
Los mercados estarán atentos a la decisión que Banxico anunció para este jueves 24 de septiembre, la cual definirá si el banco central recorta, mantiene o sube su tasa de referencia, y con ello si el diferencial de tasas con la Fed se reduce aún más o se estabiliza en su nivel históricamente bajo.









