La infraestructura de inteligencia artificial sigue siendo más atractiva que los bonos del Tesoro de Estados Unidos, incluso con rendimientos en torno al 5%, según Anshul Sehgal, codirector global de renta fija, divisas y materias primas de Goldman Sachs.
Las rentabilidades de la deuda pública estadounidense a largo plazo han alcanzado sus niveles más altos en más de dos décadas tras la reciente alza de tipos de la Reserva Federal, lo que ha devuelto el protagonismo a los instrumentos de renta fija. Aun así, para inversores institucionales con posiciones en activos de riesgo, la apreciación potencial de la infraestructura de IA resulta cualitativamente distinta: mientras los bonos podrían ofrecer una leve compresión de rendimientos, las inversiones en capacidad de cómputo «pueden multiplicarse», señaló Sehgal.
La apuesta asimétrica en computación
«Personalmente, creo que la apuesta asimétrica está en estar largo en capacidad de computación», afirmó Sehgal en el pódcast The Markets de Goldman Sachs, publicado el viernes 18 de septiembre. El ejecutivo especificó su preferencia por compañías de infraestructura de IA, en particular los proveedores de neocloud, es decir, firmas que alquilan capacidad de cómputo para aplicaciones de inteligencia artificial, y los operadores de centros de datos.
Sehgal advirtió, sin embargo, que su convicción no se extiende al conjunto del mercado accionario. «¿Significa eso que el conjunto del mercado de renta variable debería comportarse muy bien? Está menos claro», señaló, apuntando a que una política monetaria más restrictiva podría seguir pesando sobre los sectores no vinculados a la IA.
Sus declaraciones se producen días después de que la Reserva Federal elevara los tipos de interés y señalara la posibilidad de un alza adicional antes de que cierre el año, lo que ha prolongado la venta de bonos del Tesoro y presionado al alza los rendimientos de los vencimientos más largos.
Los tipos altos no frenan el auge de la IA
Paradójicamente, según Sehgal, el entorno de tasas elevadas ha actuado como catalizador indirecto para las inversiones en infraestructura tecnológica. El aumento de los pagos de intereses ha puesto más dinero en manos de los ahorradores, quienes a su vez han canalizado esos recursos hacia la infraestructura de IA, sostiene el ejecutivo.
En ese sentido, Sehgal diferencia el segmento de la IA del resto del mercado. Mientras que los sectores tradicionales pueden verse afectados por el encarecimiento del crédito, las empresas de infraestructura de computación han encontrado financiamiento a través de este flujo de capital proveniente de rendimientos más altos.
Los déficits de EE.UU., menos preocupantes de lo que parecen
El ejecutivo también cuestionó la narrativa dominante sobre la insostenibilidad de la deuda estadounidense. Argumentó que una porción creciente del déficit fiscal refleja el incremento en los pagos de intereses a inversores, no nuevo gasto que se inyecte en la economía real. «Eso no va al trabajo. Va al capital. Va al 10% con mayores ingresos», afirmó.
Sehgal señaló que los déficits anuales se han situado en torno al 6%-7% del PIB, mientras que el PIB nominal ha crecido aproximadamente un 6% anual durante los últimos cuatro años, lo que ha limitado el deterioro de la relación deuda-PIB. «No creo que el problema de sostenibilidad sea realmente creíble a largo plazo», concluyó.
Para los mercados emergentes como República Dominicana, que compiten por capital internacional y colocan deuda soberana en dólares, la evolución de los rendimientos del Tesoro estadounidense es una señal que seguir de cerca: si los flujos continúan girando hacia activos de mayor riesgo como la infraestructura de IA, la presión sobre los spreads de la deuda regional podría moderarse, aunque ello dependerá en buena medida de que la Fed confirme o descarte ese alza de tipos adicional antes de que termine el año.









