El partido Fuerza del Pueblo pidió formalmente a las autoridades de Estados Unidos un trato especial para el arroz dominicano dentro del marco del DR-CAFTA, el tratado de libre comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos, con el argumento de que la producción nacional no puede competir en igualdad de condiciones con el sistema agrícola estadounidense.
La solicitud fue presentada el miércoles 16 de septiembre por Héctor Acosta, secretario de Asuntos Agropecuarios de la organización, durante una rueda de prensa encabezada por el secretario general Antonio Florián y el vicesecretario general César Fernández. La petición va dirigida a la Casa Blanca, a la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR), al Departamento de Agricultura (USDA), al Congreso estadounidense y a los representantes diplomáticos de ese país en el país. Para las familias rurales que dependen del cultivo, la discusión implica la viabilidad de su principal fuente de ingresos: la actividad arrocera involucra a decenas de miles de productores, genera cientos de miles de empleos directos e indirectos y toca a más de 20 provincias del territorio nacional.
Las brechas estructurales en el centro del debate
Acosta subrayó que el productor estadounidense opera con grandes extensiones de tierra, alta mecanización, tecnología de punta, infraestructura desarrollada, financiamiento accesible y respaldo de políticas públicas, mientras el dominicano trabaja en extensiones mucho menores y bajo condiciones significativamente distintas.
El dirigente destacó en particular la situación de los agricultores de la Reforma Agraria, quienes cultivan parcelas de aproximadamente 50 tareas nacionales en promedio. Según el documento presentado por la organización, ese segmento produce cerca del 45% de la producción nacional de arroz. «No estamos pidiendo privilegios. Estamos requiriendo sensibilidad», afirmó Acosta.
La Fuerza del Pueblo también hizo referencia a la experiencia de Haití con las importaciones de arroz estadounidense como un antecedente sobre los riesgos que enfrenta la producción local cuando compite con una agricultura de mayor escala y respaldo institucional.
El decreto y la tensión comercial de fondo
El trasfondo regulatorio de la solicitud es el Decreto 693-24, promulgado por el Poder Ejecutivo el 17 de diciembre de 2024, que estableció una cuota preferencial de 23,300 toneladas métricas de arroz originario de Estados Unidos con arancel cero, y un arancel de 99% fuera de esa cuota. Acosta recordó que las autoridades estadounidenses han expresado diferencias respecto a esas condiciones de acceso al mercado dominicano.
El partido aclaró que su posición no implica desconocer el DR-CAFTA ni cerrar el mercado. «Lo que solicitamos es que el arroz sea tratado de manera especial, tomando en consideración sus características económicas, sociales y estratégicas», señaló Acosta, quien recordó que desde 2008 autoridades dominicanas han gestionado con su contraparte estadounidense una revisión del período de desgravación arancelaria del arroz, sin que se haya alcanzado un acuerdo definitivo.
La Fuerza del Pueblo pidió que el tema sea evaluado no solo desde la perspectiva del acceso comercial, sino también considerando la seguridad alimentaria, el desarrollo rural y la estabilidad social. El próximo movimiento estará del lado de Washington: la respuesta de la USTR y del USDA a esta solicitud determinará si el arroz dominicano logra abrir un espacio de negociación dentro de un tratado que, para este producto, lleva casi dos décadas generando tensión bilateral.










