La deuda pública de EE.UU. superó los US$40 billones en agosto de 2026 y el rendimiento de sus bonos del Tesoro a 30 años escaló al 5.3%, el nivel más alto desde 2007, reavivando la preocupación de los mercados de capitales sobre la sostenibilidad fiscal del país.
El encarecimiento del financiamiento estadounidense tiene consecuencias directas para el resto del mundo: cuando los rendimientos de los bonos del Tesoro suben, el costo de la deuda global sigue, lo que presiona las tasas de interés en economías emergentes y encarece el crédito tanto para gobiernos como para empresas en América Latina y el Caribe.
Una montaña de deuda que crece a ritmo récord
Según la Reserva Federal de St. Louis, la deuda pública estadounidense creció más del 600% en los últimos 30 años, al pasar de US$5.2 billones en 1996 a más de US$40 billones en la actualidad. La deuda total equivale a más del 125% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, una proporción comparable a la de Italia o Francia.
El costo de servir esa deuda ya es descomunal: la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO) estima que Estados Unidos destina más de US$1 billón al año al pago de intereses, lo que equivale a más de US$3,000 millones diarios. Desde 2024, el país gasta más en intereses que en la totalidad de su presupuesto militar.
Entre los factores que agravan el panorama fiscal figuran la pérdida de ingresos por la anulación judicial de determinados aranceles, los elevados costos derivados del conflicto con Irán y la reducción de recaudación por las rebajas de impuestos a las empresas.
El fondo noruego vende; los mercados, atentos
Una señal de alarma concreta provino del Fondo de Pensiones de Noruega, el mayor fondo soberano del mundo, que anunció una reducción masiva de sus inversiones en bonos del Tesoro estadounidense. Según cálculos de Reuters, la decisión implicaría vender bonos de EE.UU. por cerca de US$80,000 millones, sobre una cartera que rondaba los US$215,000 millones a finales de junio de 2026.
La situación no es exclusiva de Washington. Para Japón, cuya deuda supera el 200% del PIB, financiarse en los mercados es cada vez más costoso. Francia y el Reino Unido enfrentan presiones similares. Alemania parte de una posición más sólida, con una relación deuda/PIB de alrededor del 65%, aunque el endeudamiento para modernizar sus fuerzas armadas e infraestructura llevaría esa cifra al 80% en los próximos años. En agosto, los intereses de los bonos alemanes a 10 años superaron temporalmente el 3.3%, su nivel más alto en 15 años.
La IA añade presión a los tipos
Un factor menos visible, pero creciente, es el auge de la deuda corporativa vinculada a la inteligencia artificial (IA). Según Robert Sockin, economista jefe para EE.UU. de la gestora PGIM, los grandes gigantes tecnológicos recurren cada vez más al mercado de deuda para financiar sus inversiones en infraestructura de IA, compitiendo directamente con los bonos soberanos y presionando los tipos al alza. Es una competencia que, señala Sockin, hace apenas dos o tres años ningún secretario del Tesoro habría anticipado.
Pese a todo, la mayoría de los economistas coincide en que los inversionistas no tienen, por ahora, una alternativa real a los activos estadounidenses. «El mercado de capitales europeo todavía no es una alternativa al estadounidense», dijo Carsten Brzeski, economista jefe de ING. «China y otros mercados emergentes no pueden o no quieren asumir ese papel. Por ello, aunque los inversionistas estén preocupados por una posible inflación más elevada y por la sostenibilidad de la deuda estadounidense, no se apartarán de Estados Unidos mientras la economía siga creciendo», agregó.
Lo que muchos analistas sí consideran probable es que la deuda pública de EE.UU. obligue al país a convivir de forma permanente con tipos de interés más altos, independientemente de cómo evolucione el conflicto con Irán y su impacto en el gasto militar y los precios de la energía. Para economías como la dominicana, que emiten deuda en dólares y compiten por el mismo capital global, ese escenario supone un costo de financiamiento estructuralmente más elevado en el horizonte previsible.








