La inversión extranjera directa (IED) recibida por República Dominicana durante el primer semestre de 2026 llegó a US$3,276.5 millones, un 7.7% más que en el mismo período de 2025, según un análisis de Elisa Vilorio de Painter, PhD, publicado en la Página Abierta del Banco Central de la República Dominicana (BCRD). El aumento se produjo en paralelo a una apreciación del peso dominicano de 7.6% al cierre de agosto de 2026.
La mayor entrada de capitales presionó al alza el valor del peso: junto con exportaciones, turismo y remesas, los flujos externos del semestre acumularon unos US$2,800 millones adicionales respecto al mismo lapso de 2025. Ese incremento le permitió al BCRD comprar US$415 millones en el mercado cambiario para reforzar las reservas internacionales sin necesidad de realizar ventas de divisas en el mercado spot, lo que refleja la holgura de la oferta de dólares en la economía.
Los cuatro pilares del ingreso de divisas
Los flujos externos del primer semestre de 2026 se distribuyeron de la siguiente manera: las exportaciones totalizaron US$8,746 millones, el turismo generó US$6,716 millones, las remesas sumaron US$6,219 millones y la IED aportó US$3,276.5 millones. En conjunto, estas cuatro fuentes constituyen el soporte de las cuentas externas del país.
Las exportaciones de zonas francas avanzaron 3.2% interanual durante el semestre, a pesar del arancel de 12.5% que Estados Unidos aplicó a determinadas categorías de productos dominicanos. Algunas categorías, como los textiles y las prendas de vestir amparadas bajo el acuerdo CAFTA-DR, quedaron exentas de esa medida, lo que atenuó el impacto sobre el sector.
La IED gana terreno y cambia de composición
La IED como proporción del producto interno bruto (PIB) ha mostrado una trayectoria ascendente: pasó de 3.1% del PIB en 2015 a 3.53% en 2021 y a 3.86% en 2025, en un contexto en el que la IED global, medida también como proporción del PIB mundial, se contrajo. El análisis destaca que este desempeño diferencial refleja la capacidad de la economía dominicana para atraer capital en un entorno global menos favorable para las economías emergentes.
La composición sectorial de la inversión también registró cambios relevantes. El turismo, que captó cerca del 22.3% de la IED entre 2020 y 2025, redujo su participación a 20.1% al cierre del primer semestre de 2026. En contraste, el sector energético escaló con fuerza: de un promedio de 8% entre 2010 y 2019 a 16.34% durante 2020-2025, y llegó a 27.8% en el primer semestre de este año. El documento señala que esta diversificación sectorial reduce la dependencia de una sola industria y amplía los motores de crecimiento de la inversión.
Contexto regional y señales del mercado
El comportamiento del peso dominicano no es aislado. El análisis indica que durante 2025 y lo que va de 2026, varias monedas latinoamericanas registraron apreciaciones frente al dólar estadounidense, en línea con lo observado en otras economías emergentes. El documento atribuye ese patrón a un entorno financiero internacional más favorable y a una mejora en la percepción de riesgo de la región, factores que facilitaron el acceso al financiamiento externo y estimularon la entrada de capitales.
Un estudio de J.P. Morgan, publicado el 20 de agosto, también destacó el peso dominicano entre las monedas de la región y atribuyó parte de su desempeño al aporte sostenido de exportaciones, turismo y remesas a las cuentas externas del país.
El análisis del BCRD subraya que la estabilidad cambiaria es un factor determinante para la atracción de inversión extranjera directa, junto con la disponibilidad de divisas, la profundidad del mercado cambiario y los fundamentos macroeconómicos. La evolución del sector energético como nuevo destino predominante de la IED y el desempeño de las zonas francas ante las nuevas barreras arancelarias estadounidenses serán variables clave a seguir en el segundo semestre del año.









