La bolsa de Seúl abrió el lunes con un alza de 3.3%, equivalente a 220.92 puntos, llevando el índice Kospi hasta las 6,908.13 unidades, a pesar de la tensión generada por los ataques cruzados entre Irán y Estados Unidos en el estrecho de Ormuz durante el fin de semana.
El avance contrasta con el escenario geopolítico en Oriente Medio, donde Irán afirmó haber atacado tres barcos petroleros en el estrecho de Ormuz y tres embarcaciones vinculadas a Estados Unidos, en respuesta a los ataques del Ejército estadounidense contra tres petroleros iraníes el sábado previo. Para los mercados latinoamericanos y dominicanos, el estrecho de Ormuz es una arteria clave: por allí transita una porción significativa del petróleo global, lo que hace que cualquier escalada en esa zona presione los precios del crudo y, con ello, los costos de combustibles e importaciones en la región.
Tecnológicas, el motor del alza
El sector de semiconductores lideró las ganancias en la bolsa de Seúl. Samsung Electronics, el mayor fabricante de chips de Corea del Sur y referente del índice, subió poco más del 4%, mientras que SK Hynix, otro gigante del sector, escaló cerca del 6%. Hanmi Semiconductor, especializada en equipos para la fabricación de semiconductores, registró un salto de aproximadamente 5.5%.
El índice Kosdaq, que agrupa a empresas tecnológicas y de mediana capitalización, también avanzó, aunque con menor intensidad: subió 1.18%, equivalente a 9.63 puntos, hasta las 823.13 unidades.
Automotriz, con ganancias más moderadas
En el sector automotriz, Hyundai Motor anotó una ganancia cercana al 2.5%, en tanto que su empresa hermana Kia creció alrededor del 1%, cifras que reflejan un optimismo más cauteloso en un segmento más expuesto a los vaivenes del precio del petróleo y los costos de materias primas.
La jornada del lunes llegó con impulso: el Kospi ya había cerrado la sesión previa con un alza de 1.64%, lo que convierte la apertura del lunes en una aceleración de la tendencia positiva. El desempeño de los fabricantes de chips surcoreanos está estrechamente ligado a la demanda global de inteligencia artificial y centros de datos, sectores que han sostenido el apetito por semiconductores durante 2025.
El mercado estará pendiente de si la escalada de tensiones en el estrecho de Ormuz se traduce en un encarecimiento sostenido del petróleo, lo que podría moderar el optimismo inversor en próximas sesiones.








