El petróleo Brent cerró este viernes en US$96.28 por barril, un avance de 0.80% frente a la sesión anterior, acumulando una subida semanal de 7.80% después de haber terminado la semana previa por debajo de los US$90. El repunte se explica por las crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán y el temor del mercado a nuevas interrupciones en el suministro de crudo desde Oriente Medio.
Un encarecimiento de esta magnitud en el petróleo Brent presiona directamente los costos de importación de países como República Dominicana, que depende del crudo para generar electricidad y abastecer su mercado de combustibles. Un barril más caro se traslada, con rezago, a precios en las bombas de gasolina y a la factura eléctrica de empresas y hogares.
Estrecho de Ormuz, el punto de quiebre
El principal foco de preocupación para los mercados es el estrecho de Ormuz, la ruta marítima por la que transita aproximadamente una quinta parte del flujo mundial de petróleo. El cierre sostenido o parcial de ese paso durante el conflicto ha generado fuertes presiones sobre los precios del crudo.
En los meses más álgidos de las hostilidades, el petróleo Brent llegó a aproximarse a los US$120 por barril, reflejando el temor de los inversores a una interrupción prolongada de los suministros energéticos globales. El retroceso posterior y el nuevo repunte de esta semana ilustran la volatilidad que introduce el conflicto en las cotizaciones.
Vance intenta moderar la percepción del conflicto
Mientras los mercados procesaban el alza, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, intentó este viernes reducir la percepción sobre la gravedad del enfrentamiento. Vance declaró que no calificaría la situación como una «guerra», al argumentar que «no hay intercambio de fuego» en este momento, pese a los ataques registrados entre ambos países en el golfo Pérsico en días recientes.
El conflicto, iniciado por Estados Unidos e Israel contra Irán, llega a su sexto mes sin que se haya alcanzado el objetivo de derrocar al régimen iraní. La prolongación de las hostilidades mantiene bajo presión al mercado energético internacional, que continúa incorporando en los precios el riesgo de una nueva escalada y de mayores dificultades para garantizar el suministro desde la región.
La evolución de los precios del petróleo Brent dependerá en buena medida de si se producen nuevas alteraciones en las rutas de transporte o en la producción de la región, y de si la diplomacia logra contener la escalada antes de que el flujo de crudo se vea afectado de forma significativa.









