Las exportaciones de electrónicos de México crecieron 148% en doce meses y superaron por primera vez a las del sector automotor, según un análisis de UBS Global Research firmado por Rafael de la Fuente, economista de la firma para América Latina.
El total de exportaciones mexicanas de bienes tecnológicos acumuló más de US$163,000 millones en los últimos 12 meses, impulsado por la aceleración de la inversión estadounidense en inteligencia artificial (IA). La expansión de centros de datos y la infraestructura necesaria para procesar grandes volúmenes de información elevó la demanda de servidores, tarjetas de cómputo y equipos electrónicos, y México, por su integración manufacturera con Estados Unidos y su proximidad geográfica, captó una porción creciente de esa demanda.
La IA reordena el perfil exportador
Durante décadas, el sector automotor fue el pilar de la manufactura de exportación mexicana. El ciclo actual de inversión tecnológica está generando una dinámica diferente: la balanza comercial tecnológica pasó a registrar un superávit superior a US$20,000 millones en los últimos 18 meses, mientras que el saldo del sector automotor se deterioró en el mismo periodo.
UBS aclara que la industria automotriz no perdió relevancia: su superávit comercial continúa siendo considerablemente mayor que el tecnológico. Lo que cambió es la velocidad de crecimiento de las exportaciones de electrónica, que ahora representan un peso superior en el total acumulado.
La mejora de la balanza comercial tecnológica en los últimos 18 meses equivale a aproximadamente US$23,000 millones, o 0.7% del PIB en términos anualizados. Ajustada por cambios en precios de importación y exportación, la contribución se reduce a cerca de 0.6 puntos porcentuales del PIB, lo que según UBS significa que el sector tecnológico habría aportado más de la mitad del crecimiento económico de México durante el último año.
Exportaciones al alza, producción sin el mismo ritmo
El incremento en las ventas externas no se refleja con la misma intensidad en la producción interna. Mientras las exportaciones de computadoras y electrónicos se dispararon 148%, la producción de estos bienes dentro de México apenas aumentó 1.2% en los últimos 12 meses, conforme a la medición de UBS basada en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). En términos trimestrales anualizados, el crecimiento se acerca al 16%, pero continúa siendo modesto frente al salto exportador.
El mercado laboral muestra una señal similar: el número de trabajadores en el sector de computadoras y electrónicos aumentó durante el último año y medio, aunque ese crecimiento no compensa todavía los empleos perdidos en la industria del transporte.
La razón es estructural. UBS estima que más del 95% de los insumos utilizados por la industria mexicana de computadoras y electrónicos proviene del exterior, frente a alrededor del 71% en el sector de transporte. Una computadora o servidor que cruza la frontera como exportación mexicana incorpora componentes fabricados en otros países en una proporción muy elevada. La firma describe al sector como un reensamblador de partes importadas para exportación, más que una industria respaldada por una cadena doméstica amplia de proveedores.
La posición de México frente a proveedores asiáticos
Las exportaciones de electrónicos de México también modificaron la posición del país en el mercado estadounidense. Desde el llamado «Liberation Day», México es el segundo país, después de Taiwán, que más participación ha ganado en las importaciones estadounidenses de computadoras y electrónicos, de acuerdo con UBS.
La firma advierte, sin embargo, que esa ganancia no puede interpretarse únicamente como una mejora de la competitividad mexicana. Al descomponer el cambio, UBS identifica que en el caso de México una parte importante del incremento responde a un cambio en la composición de los productos que Estados Unidos importa, no solo al desplazamiento de proveedores asiáticos. En países como Taiwán y Vietnam, el factor de desplazamiento tiene un peso mayor.
UBS también señala que las cuentas nacionales mexicanas utilizan ponderadores con base en 2018, antes de la pandemia y del ciclo actual de inversión en IA, e Inegi no tiene previsto actualizarlos hasta 2028. Eso significa que el impacto estadístico del sector tecnológico en el PIB podría estar subestimado en las mediciones actuales.
Para que el auge exportador se traduzca en un impacto económico más profundo, UBS identifica como condición necesaria el desarrollo de cadenas de suministro locales. El reto consiste en aumentar el contenido nacional de las exportaciones tecnológicas: más fabricación de componentes, más servicios especializados y más participación de empresas mexicanas en una cadena donde hoy el país captura una proporción limitada del valor generado. El avance en esa dirección determinará si el actual ciclo de inversión en IA se convierte en un motor industrial duradero o si México permanece como ensamblador de alto volumen y bajo valor agregado.








