El gobierno de Donald Trump impuso este jueves nuevas sanciones de EE.UU. a Cuba, golpeando a cinco empresas del sector bancario, minero y energético de la isla, además de designar personalmente a Fidel Ernesto Castro, nieto de 31 años del exlíder Raúl Castro.
La medida amplía la campaña de presión económica que Washington viene ejecutando desde inicios de 2025 contra el régimen comunista cubano. Las sanciones restringen el acceso de las entidades designadas al sistema financiero internacional y complican aún más la captación de divisas por parte de La Habana, que ya enfrenta una economía al borde del colapso.
Las entidades sancionadas
El Departamento de Estado informó que Fidel Ernesto Castro fue incluido en la lista por ser un familiar mayor de edad de otros integrantes sancionados del clan Castro. Su abuelo, Raúl Castro, fue pieza central de la revolución cubana de 1959, condujo el país desde 2006 —cuando su hermano Fidel cayó enfermo— y ocupó la presidencia hasta 2018, aunque mantuvo una influencia significativa sobre el Gobierno tras dejar el cargo.
En el frente empresarial, Washington sancionó al Banco Exterior de Cuba, institución estatal, a dos empresas vinculadas a la industria del níquel —sector de exportación clave para la isla— y a otras dos compañías del sector energético, entre ellas una importadora de petróleo.
Crisis energética y humanitaria
Las nuevas designaciones profundizan un cerco que ya tiene consecuencias directas sobre la población. Desde principios de 2025, Estados Unidos bloqueó el acceso de Cuba al petróleo y amenazó con aranceles a los países que continúen abasteciendo a la isla. Esa medida ha deteriorado una red eléctrica que ya era precaria, desencadenando apagones generalizados en todo el territorio, limitando el transporte de mercancías y reduciendo el acceso de la ciudadanía a servicios de salud.
Naciones Unidas advirtió que la situación podría derivar en una crisis humanitaria. A finales de julio, las autoridades cubanas presentaron planes para abrir sectores clave de su economía a la iniciativa privada como estrategia de supervivencia ante la presión de las sanciones, aunque los analistas son escépticos sobre el alcance y la rapidez de esas reformas.
El próximo movimiento a vigilar es si terceros países —incluyendo aliados o socios comerciales de Cuba en América Latina— reducen sus envíos de petróleo ante la amenaza arancelaria de Washington, lo que determinaría la velocidad con que se deteriora aún más la situación energética en la isla.







