El peso colombiano cerró la semana del 29 de agosto de 2026 como la moneda emergente más devaluada, tras depreciarse 5.11% en siete días frente al dólar, que recuperó $154.65 en cinco jornadas de tendencia alcista sostenida y regresó a la línea de los $3.200 pesos por unidad.
La divisa estadounidense cerró la semana con un precio promedio de $3.202.77 pesos, en un movimiento que combina al menos dos grandes presiones: una menor disponibilidad de dólares en el sistema financiero y el repunte del riesgo país desencadenado por el desglose del Presupuesto General de la Nación para 2027. Para los inversionistas que habían apostado por activos colombianos atraídos por las elevadas tasas de interés locales, la divulgación de los desajustes fiscales representó una señal de alerta que se tradujo de inmediato en salida de flujos y presión sobre el tipo de cambio.
Cuentas fiscales disparan el riesgo país
El Ministerio de Hacienda presentó el desglose del Presupuesto General 2027, que dejó al descubierto los problemas fiscales acumulados y generó cautela entre los inversionistas. Según Yovanny Conde, cofundador de Finxard, el riesgo país había caído considerablemente tras la elección de Abelardo de la Espriella, lo que llevó al peso a apreciarse cerca de 20%. Sin embargo, ese avance se revirtió en cuanto la cartera económica sinceraron las cuentas públicas.
«El mercado comenzó a incorporar estas nuevas expectativas. Como resultado, el riesgo país volvió a aumentar y, con él, el peso colombiano se depreció», señaló Conde. El analista estimó que, una vez asimilada esta nueva información, la tasa de cambio podría ubicarse en un rango de $3.300 a $3.350 por dólar.
Liquidez bancaria y presión global
Además del factor fiscal, la microtendencia alcista del dólar arrancó con una menor disponibilidad de divisas en las entidades financieras, reflejada en una posición propia de contado (PPC) negativa —indicador que mide la exposición neta en dólares de los bancos y que, cuando es negativo, señala escasez de la divisa en el sistema— en un momento en que el peso acumulaba una fuerte valorización previa.
A esto se sumó el fortalecimiento global del dólar, que añadió presión sobre todas las monedas emergentes durante la semana. No obstante, los analistas consultados por La República coinciden en que este impulso externo no es suficiente para revertir la tendencia bajista estructural que ha marcado al dólar en los últimos meses.
El próximo movimiento del peso colombiano más devaluado de la semana dependerá de si el Gobierno logra presentar un ajuste fiscal creíble que devuelva confianza a los mercados, y de cómo evolucionen las señales de la Reserva Federal de Estados Unidos sobre su política de tasas, que incide directamente en el apetito de los inversionistas por activos emergentes como los colombianos.









