El Departamento del Tesoro de Estados Unidos estudia utilizar parte de los cerca de US$950,000 millones acumulados en su cuenta en la Reserva Federal para financiar las recompras de deuda del Tesoro a largo plazo, en un esfuerzo por aliviar las tensiones que persisten en el mercado de bonos del Gobierno estadounidense, según reveló CNBC citando a dos altos funcionarios de la institución.
La medida busca ampliar la capacidad del Tesoro para influir sobre las rentabilidades de los bonos de largo plazo, cuya presión al alza ha generado preocupación entre inversionistas y analistas. Una baja en esas tasas beneficiaría también a los mercados emergentes —incluyendo a República Dominicana— al reducir el costo comparativo de su propia deuda soberana y aliviar la presión sobre el tipo de cambio frente al dólar.
El plan de recompras y el «Treasury Twist»
La semana previa a esta revelación, el Tesoro sorprendió a los mercados al duplicar el volumen mínimo de sus recompras de bonos ya emitidos —los denominados off-the-run, títulos en circulación que ya no son los de referencia más reciente— de US$2,000 millones a al menos US$4,000 millones. El secretario Scott Bessent dejó abierta la posibilidad de que las operaciones superen ese nuevo piso.
En entrevista con CNBC, Bessent describió la estrategia como un «Treasury Twist», en referencia a operaciones en las que el Gobierno o la propia Reserva Federal adquieren deuda de largo plazo y las financian mediante la emisión de instrumentos de vencimiento más corto. La denominación anticipaba que el Tesoro recurriría, al menos en parte, a la venta de letras de corto plazo para costear las compras. Los funcionarios consultados no descartaron esta vía.
Sin embargo, el Tesoro no detalló en su anuncio inicial la mecánica de financiamiento, lo que generó escepticismo entre los participantes del mercado. Desde ese anuncio, las rentabilidades de los bonos han vuelto a subir, diluyendo el repunte inicial, mientras numerosos analistas cuestionaron si los recursos disponibles eran suficientes para mover de forma sostenida el mercado de deuda soberana estadounidense.
La TGA como palanca
El posible uso de la Cuenta General del Tesoro (TGA, por sus siglas en inglés) —que funciona como la cuenta corriente del Gobierno federal en la Reserva Federal y está respaldada por ingresos fiscales ya recaudados— podría cambiar esa percepción. Bessent ha elevado el saldo de esa cuenta hasta US$950,000 millones, un nivel muy superior al rango de entre US$550,000 y US$600,000 millones que se consideraba adecuado durante la administración anterior.
Esa holgura financiera otorgaría al Tesoro un margen considerablemente mayor para ejecutar las recompras de deuda del Tesoro sin depender exclusivamente de la emisión de nueva deuda de corto plazo, lo que podría fortalecer la credibilidad de la estrategia ante los mercados.
Los funcionarios no precisaron qué monto de la TGA se destinaría a esta operación ni cuándo podría anunciarse una decisión formal. Tampoco indicaron que los fondos vayan a emplearse en operaciones distintas de las recompras de títulos off-the-run que centraron el anuncio original. El mercado aguarda ahora una comunicación más precisa sobre el alcance y el calendario de la estrategia, factores que determinarán si el Tesoro logra ejercer una influencia duradera sobre la curva de rendimientos.









