Los retrasos de Arajet durante la temporada alta obedecieron a un incidente operativo en Nueva York que obligó a retirar temporalmente una aeronave, combinado con una tormenta eléctrica que impidió salidas desde los aeropuertos Newark y John F. Kennedy, según explicó la propia compañía.
José Gregorio Cabrera, vicepresidente de Comunicaciones y Relaciones Públicas de Arajet, ofreció la explicación pública ante los cuestionamientos de pasajeros afectados. Para una aerolínea que se posiciona como la opción de bajo costo para el mercado dominicano, las interrupciones durante períodos de alta demanda generan un impacto amplificado: su base de usuarios —más conectada y vocal— eleva la presión sobre la operación y la imagen de la empresa.
El incidente en Nueva York
Una aeronave de Arajet tuvo que ser retirada temporalmente de servicio en Nueva York tras registrarse un incidente, según indicó Cabrera. La situación provocó retrasos y cancelaciones que alteraron la programación de múltiples pasajeros.
Como medida de contingencia, la aerolínea envió una aeronave de rescate desde Punta Cana para apoyar la recuperación de la operación. Sin embargo, los esfuerzos se vieron limitados por factores externos que se acumularon simultáneamente.
La tormenta eléctrica que agravó la situación
A la falla operativa se sumaron condiciones meteorológicas adversas en la misma ciudad. Cabrera explicó que una tormenta eléctrica estaba activa en ese momento e impedía las salidas desde Newark y JFK, los dos principales aeropuertos que opera la aerolínea en la región noreste de Estados Unidos.
El ejecutivo señaló además que el episodio coincidió con un período de alta demanda asociado a eventos internacionales, lo que redujo aún más la disponibilidad de espacios para reubicar a los pasajeros afectados. La combinación de estos factores, dijo, ilustra la dificultad de recuperar operaciones cuando intervienen circunstancias fuera del control de la aerolínea.
Seguridad como criterio no negociable
Ante las críticas, Cabrera fue directo: «Primero, la seguridad. Nunca un avión de nosotros va a despegar si los más estrictos controles de seguridad no se cumplen», afirmó. La aerolínea sostuvo que no flexibilizará sus protocolos para evitar un retraso o recuperar un vuelo, y que cada aeronave debe cumplir todas las condiciones establecidas antes de iniciar operaciones.
Respecto a la atención a los pasajeros, Cabrera indicó que los equipos de la compañía permanecieron activos durante los incidentes para gestionar cambios de reserva —rebooking— y ubicar alternativas en los siguientes vuelos disponibles. «Estamos siempre atentos a poder cumplir con las necesidades de nuestros pasajeros», señaló.
El ejecutivo reconoció que cualquier falla operativa tiene mayor resonancia pública en el caso de Arajet por el vínculo que la compañía ha construido con el mercado local. «Son situaciones normales, entendemos que se amplifican más porque somos la aerolínea de los dominicanos», expresó. Ese mismo vínculo, añadió, lleva a los pasajeros a contactar directamente a representantes y ejecutivos de la empresa cuando enfrentan inconvenientes durante sus viajes. Lo que quedará por observar es si la gestión de contingencia de Arajet —incluyendo el uso de aeronaves de rescate y el rebooking— resulta suficiente para sostener la confianza de una base de usuarios que crece junto con la demanda de rutas de bajo costo en el Caribe.









