El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aplazó este miércoles los aranceles del 50% a Canadá —que debían entrar en vigor el jueves— por un período de tres días, luego de que ambos países alcanzaran un principio de acuerdo vinculado a la reanudación de la construcción del oleoducto Keystone XL, que conectaría los estados de Nebraska (EE.UU.) y la provincia de Alberta (Canadá).
La pausa comercial evita, al menos de forma provisional, un impacto económico que analistas estimaban podría alcanzar los US$20,000 millones, según las cifras que circularon durante las negociaciones. Para una economía como la dominicana, integrada a cadenas de valor norteamericanas y sensible a los vaivenes del comercio regional, cualquier escalada arancelaria entre los dos mayores socios comerciales del hemisferio tiene efectos potenciales sobre precios de insumos industriales, materiales de construcción y el comercio de zonas francas.
El anuncio de Trump y el Keystone XL
«He suspendido los aranceles del 50% contra Canadá, cuya entrada en vigor estaba prevista para mañana por la mañana durante un periodo de tres días, dado que Canadá y Estados Unidos, a la espera de que se ultimen los documentos, han llegado a un acuerdo», publicó Trump en sus redes sociales, según informó Europa Press.
El mandatario vinculó el aplazamiento directamente a la reanudación de los trabajos sobre el Keystone XL, proyecto energético que describen como «enterrado hace tiempo por el ‘adormilado’ Joe Biden», en referencia a su predecesor. El oleoducto, cuya construcción fue cancelada en 2021 durante la administración demócrata, transportaría petróleo crudo desde las arenas bituminosas de Alberta hasta las refinerías del Medio Oeste estadounidense.
La postura de Ottawa
El primer ministro canadiense, Mark Carney, confirmó el aplazamiento y reconoció que las últimas semanas han estado marcadas por «intensas conversaciones con Estados Unidos para abordar las cuestiones comerciales pendientes». Carney matizó, no obstante, que «se han logrado avances sustanciales, aunque aún queda mucho trabajo por hacer».
El jefe de gobierno canadiense subrayó que, mientras las negociaciones «siguen en curso», Ottawa mantiene el foco en «construir una economía nacional más fuerte, más independiente y más competitiva», una declaración que refleja la postura defensiva de Canadá ante lo que el propio Carney había calificado semanas atrás de «acciones comerciales unilaterales» y «amenazas a la soberanía canadiense».
Los productos en juego y el trasfondo del conflicto
Los aranceles contemplados por la administración Trump afectarían una amplia gama de productos canadienses: desde vino y cemento hasta palos de hockey y, de manera particularmente sensible, el sector automotriz. Washington justificó los gravámenes bajo el argumento de un trato discriminatorio de Canadá a exportaciones estadounidenses de automóviles, alcohol y productos lácteos.
El sector automotriz es el de mayor peso en la disputa, dada la profunda integración de las cadenas de suministro entre ambos países. Un arancel del 50% en ese segmento habría encarecido de forma significativa los vehículos ensamblados a ambos lados de la frontera, con repercusiones directas sobre los precios al consumidor en Estados Unidos.
La próxima ventana crítica será el vencimiento del plazo de tres días acordado, momento en el que los equipos negociadores deberán haber formalizado los documentos del acuerdo o afrontar de nuevo la amenaza arancelaria. El resultado de esas negociaciones también determinará si el Keystone XL avanza más allá de un anuncio político o se convierte en un proyecto con ejecución concreta.









