La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) elevó a Clase I el retiro de huevos por salmonela que afecta a aproximadamente 1.59 millones de docenas, la clasificación de riesgo más alta del organismo regulador, que implica una probabilidad razonable de que consumir o estar expuesto al producto cause consecuencias graves para la salud o incluso la muerte.
El brote ha enfermado a 98 personas en 17 estados, con 26 hospitalizaciones y ningún fallecimiento reportado hasta el momento. La medida afecta directamente a millones de consumidores hispanos en Estados Unidos, para quienes el huevo es un alimento de consumo frecuente y de alto volumen en la dieta diaria, lo que amplía el riesgo de exposición.
El brote y su alcance geográfico
Texas concentra 73 de los 98 casos confirmados. Los estados con contagios adicionales identificados incluyen California, Nueva York, Arizona, Illinois, Georgia, Carolina del Norte y Oklahoma, aunque la FDA advirtió que los productos pudieron haber llegado a otras jurisdicciones fuera de las inicialmente identificadas.
Midwest Poultry Services inició voluntariamente el retiro durante la última semana de julio. La medida abarca huevos blancos y marrones de gallinas camperas producidos en dos granjas ubicadas en Texas, comercializados en cartones de una docena o a granel. Las autoridades detectaron el problema a través de pruebas ambientales rutinarias realizadas en las instalaciones.
Marcas y canales de distribución involucrados
Los huevos retirados llegaron al mercado bajo las marcas Kroger, Brookshire’s, Country Morning, Simple Truth y Sunups, además de huevos clasificados como grado A y AA. Su distribución alcanzó directamente a comercios y establecimientos de alimentos en Texas, Oklahoma, Arkansas, Luisiana, Nuevo México y Misisipi.
La salmonela puede provocar diarrea, fiebre y dolor abdominal. Los cuadros graves —con mayor riesgo para niños pequeños, adultos mayores y personas inmunocomprometidas— pueden requerir hospitalización. La FDA recomienda que los consumidores identifiquen la marca y procedencia del producto antes de consumirlo.
El retiro se produce mientras las autoridades sanitarias de Estados Unidos investigan otros riesgos asociados a alimentos frescos, lo que vuelve a poner en primer plano las deficiencias de control en la cadena alimentaria del país. La FDA no ha señalado una fecha estimada para el cierre de la investigación ni para el levantamiento de las medidas de retiro.








