El precio del petróleo registró su primera ganancia semanal en tres semanas el viernes, impulsado por un nuevo ataque con dron contra un buque cisterna en el Estrecho de Ormuz, la vía por la que transita cerca de una quinta parte del crudo y del gas natural licuado (GNL) comercializados globalmente.
El Brent —referencia internacional del crudo— subió 1.0%, hasta US$87.90 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), el marcador estadounidense, avanzó 1.6%, hasta US$82.56, según datos registrados a las 04:57 ET del viernes. Ambos contratos acumulaban una ganancia cercana al 5% en la semana. Para la República Dominicana y el resto de economías importadoras de crudo de América Latina, ese encarecimiento se traslada directamente al costo de los combustibles y, por extensión, a la inflación y al gasto de hogares y empresas.
Ataque en el estrecho reaviva la tensión marítima
La agencia United Kingdom Maritime Trade Operations (UKMTO), que monitorea la seguridad en aguas del Golfo Pérsico, informó el viernes que un buque cisterna que intentaba salir del Estrecho de Ormuz fue alcanzado por un vehículo aéreo no tripulado. Según la UKMTO, la embarcación sufrió daños menores, la tripulación fue reportada a salvo y no se registró impacto ambiental. Aun así, la agencia recomendó a todos los buques que operan en la zona extremar precauciones durante el tránsito por el estrecho.
El incidente se produce en medio de posturas abiertamente encontradas entre Washington y Teherán sobre el control de esa vía marítima. Irán sostiene que mantiene el control total y que el paso comercial sigue restringido, mientras que Estados Unidos afirma que continúa facilitando el tránsito de embarcaciones por el estrecho.
La presión económica y militar de Washington sobre Irán
El cierre efectivo del Estrecho de Ormuz ha sido uno de los factores de mayor soporte para los precios del crudo desde el inicio del conflicto armado con Irán, a finales de febrero. Antes de la guerra, aproximadamente una quinta parte del petróleo y del GNL comercializados mundialmente transitaba por esa ruta.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, declaró el jueves que Washington podría mantener de forma indefinida un bloqueo naval sobre puertos iraníes, y agregó que la presencia continua de fuerzas navales estadounidenses en el Golfo ya habría generado un impacto económico considerable sobre Irán. Por su parte, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que Estados Unidos aplicaría «medidas como nunca se han visto en la historia del aislamiento económico de un país».
El presidente Donald Trump ha señalado que las sanciones económicas terminarán obligando a Teherán a aceptar las exigencias de Washington, entre ellas poner fin a su programa nuclear y reabrir el Estrecho de Ormuz por completo. Aunque los inventarios estadounidenses de algunas armas clave se han reducido y no hay indicios de que las conversaciones con Irán vayan a reanudarse en el corto plazo, Trump sostuvo que un Irán «totalmente quebrado» acabará cediendo a la presión financiera.
Los mercados seguirán de cerca cualquier señal de reapertura negociada del estrecho o, en sentido contrario, de una escalada que restrinja aún más el flujo de crudo. Mientras persista la incertidumbre sobre Ormuz, los precios del petróleo mantendrán un piso elevado con consecuencias directas en los costos energéticos de la región.









