Las pérdidas por desastres naturales a nivel mundial alcanzaron US$100,000 millones en el primer semestre de 2026, una caída significativa frente a los US$152,000 millones registrados en el mismo periodo de 2025, informó el grupo reasegurador Swiss Re el 11 de agosto.
La cifra también se situó 10% por debajo de la media de los últimos diez años para ese mismo periodo, lo que indica que la primera mitad del año fue inusualmente menos costosa en términos de catástrofes. De ese total, solo US$42,000 millones estaban cubiertos por seguros, lo que refleja una brecha de aseguramiento significativa a escala global que deja a gobiernos, empresas y hogares asumiendo la mayor parte del impacto económico directo.
Los terremotos de Venezuela, el siniestro más costoso
Los terremotos que azotaron Venezuela en junio representaron el evento de mayor daño económico del semestre, con pérdidas estimadas en US$20,000 millones. Sin embargo, Swiss Re advirtió que los bajos niveles de cobertura de seguros en ese país hacen probable que la proporción de pérdidas aseguradas sea reducida, lo que agrava el impacto sobre las finanzas públicas venezolanas y la capacidad de reconstrucción.
Además de Venezuela, las fuertes tormentas en Estados Unidos también contribuyeron a las pérdidas del semestre, aunque el conjunto de eventos se mantuvo por debajo de los registros históricos recientes.
El segundo semestre, bajo la sombra de los huracanes
Swiss Re advirtió que las pérdidas por desastres naturales tienden a aumentar en el segundo semestre del año, impulsadas principalmente por la temporada de huracanes en el Atlántico Norte —un factor de especial relevancia para el Caribe, incluyendo República Dominicana, donde los ciclones representan uno de los principales riesgos para la infraestructura, el turismo y la producción agropecuaria.
«Que el primer semestre del año haya sido menos costoso no significa que el riesgo haya desaparecido», advirtió Balz Grollimund, director de riesgos catastróficos del grupo con sede en Zúrich. «Un huracán, un terremoto o un incendio forestal de gran magnitud pueden cambiar rápidamente el panorama», señaló.
En Europa, las intensas olas de calor que azotan el continente desde junio han desencadenado una temporada temprana de incendios forestales en Francia y España, que ya destruyó miles de viviendas, negocios e infraestructuras, añadiendo presión sobre el tramo final del año.
Los próximos meses serán clave: si la temporada atlántica de huracanes resulta activa —como anticipan varios organismos meteorológicos—, las cifras globales de pérdidas por desastres naturales para 2026 podrían revertir rápidamente la tendencia a la baja observada en el primer semestre.









