Los flujos de inversión en mercados emergentes regresaron a terreno positivo en julio, con entradas netas de US$18,800 millones en carteras de deuda y renta variable, según datos publicados por el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF). El resultado contrasta con las salidas netas de US$18,000 millones registradas en junio y de US$25,200 millones en mayo.
El dato pone fin a un ciclo de dos meses de fuga de capital que había generado presiones sobre los activos de economías en desarrollo, incluidas las de América Latina. Para países como República Dominicana, donde la deuda soberana y las condiciones de financiamiento externo están ligadas al apetito global por activos emergentes, la recuperación de los flujos reduce el riesgo de un encarecimiento brusco del crédito internacional.
Deuda lidera la recuperación; renta variable sigue bajo presión
La deuda fue el motor principal del repunte: atrajo US$26,700 millones en julio, suficiente para compensar la salida de US$7,800 millones en renta variable. Aunque las acciones siguieron perdiendo capital, la magnitud de la salida fue «considerablemente menor» que los US$46,100 millones retirados en junio, señaló el IIF.
Jonathan Fortun, economista sénior del IIF, indicó que «el lastre de la renta variable se ha reducido a una fracción de su magnitud en junio». Según Fortun, los datos «sugieren que la tensión concentrada en los mercados de renta variable asiáticos está perdiendo intensidad, en lugar de extenderse a la renta fija».
En términos acumulados al cierre de julio, la deuda de mercados emergentes ha captado US$214,400 millones en el año, frente a US$177,700 millones en el mismo periodo de 2025 —un incremento de aproximadamente 20.6%. La renta variable, en cambio, registra una salida acumulada de US$86,000 millones, casi diez veces superior a los US$9,000 millones que salieron en el mismo lapso del año anterior. La divergencia entre ambas clases de activo refleja el retroceso de las acciones tecnológicas en Corea del Sur y Taiwán, que ha dominado los flujos del año.
Asia lidera el giro; China sigue siendo la excepción
Asia protagonizó el mayor cambio regional: pasó de una salida neta de US$27,000 millones en junio a una entrada neta de US$9,300 millones en julio. Las salidas de renta variable asiática se redujeron de US$40,500 millones a US$4,800 millones, mientras la deuda de la región atrajo US$14,100 millones.
China, sin embargo, no siguió la tendencia general. Los inversionistas extranjeros retiraron US$3,700 millones de sus acciones y US$3,400 millones de su deuda durante el mes, aunque la velocidad de las ventas de acciones también disminuyó frente a junio. Ninguna otra región en su conjunto registró una salida neta global.
Emisión soberana récord en mercados emergentes
La recuperación de los flujos de inversión en mercados emergentes coincidió con una actividad de emisión pública sin precedentes. Los emisores soberanos de economías en desarrollo vendieron alrededor de US$19,000 millones en bonos durante julio, aproximadamente el doble de la media mensual de la última década. Con eso, la emisión acumulada del año asciende a cerca de US$187,000 millones, la cifra más alta jamás registrada para ese periodo del año, según el IIF. Los inversionistas en deuda se han beneficiado de rendimientos relativamente elevados en un entorno de tasas globales altas.
La próxima referencia para los flujos de capital hacia economías en desarrollo serán las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y la evolución del sector tecnológico asiático, dos factores que, según el IIF, determinaron en gran medida la volatilidad de los últimos meses.









