Encontrar monedas emergentes baratas es cada vez más difícil, según Bank of America (BAC), que atribuye ese fenómeno al creciente peso de las estrategias de carry —operaciones en las que los inversionistas se endeudan en divisas de bajo interés para colocarse en otras de mayor rendimiento—. Su modelo de mediano plazo estima que estas divisas están sobrevaloradas en 12%.
La advertencia importa para inversionistas y tesorerías de América Latina porque una menor holgura de valoración eleva el riesgo de correcciones cambiarias y encarece las coberturas. Para economías como la dominicana, muy expuestas al dólar vía remesas, turismo y deuda, los cambios en el apetito por monedas emergentes influyen en los flujos de capital y en el costo de financiamiento externo.
BofA sostiene que la búsqueda de rendimiento ha elevado el precio de muchas divisas y erosionado el margen para identificar oportunidades atractivas. «Interpretamos esto como una señal de una elevada exposición al carry», escribieron sus analistas, quienes advierten que ese posicionamiento ha «erosionado progresivamente el colchón de valoración».
Las monedas emergentes son ahora menos sensibles a los movimientos del dólar y del petróleo que a comienzos de año. Según las estimaciones del banco, su sensibilidad frente al índice DXY —que mide al dólar contra una canasta de divisas— ha retrocedido a niveles de enero de 2024, mientras que la vinculada al petróleo se aproxima a los registros de 2025. Las métricas de corto plazo también reflejan un mercado caro, aunque con cierta moderación desde junio.
Al cruzar rendimiento esperado con valoración, BofA distingue ganadores y perdedores. La rupia india «ofrece el mejor valor para su nivel de carry», según el informe, al aparecer barata frente a lo que implicaría su rendimiento. En el extremo opuesto, el ringgit malasio, el baht tailandés y el séquel israelí muestran el menor valor ajustado por carry, al combinar rendimientos modestos con valoraciones ya completas.
En América Latina, el banco señala que el peso colombiano «ofrece un carry excepcional, pero es la moneda más sobrevalorada», lo que a su juicio convierte al real brasileño en una mejor oportunidad. El florín húngaro también aparece sobrevalorado, aunque BofA considera que su carry lo justifica.
Brasil suma señales favorables para el real. La inflación de la primera quincena de julio sorprendió a la baja, con un avance mensual de 0.06%, frente al 0.20% previsto por la entidad y al consenso de 0.22%; en términos interanuales se moderó a 4.52%. El banco estima que el dato no alteraría la decisión del Copom, el comité de política monetaria brasileño, en agosto, pero aumenta las apuestas por una continuación de los recortes de tasas en septiembre.
Las cuentas externas de Brasil también se fortalecieron. El déficit por cuenta corriente de junio se redujo a US$2,300 millones desde los US$5,200 millones de un año antes, mientras que la inversión extranjera directa alcanzó US$9,100 millones, por encima de las previsiones del propio banco y del consenso del mercado.
La evolución de las posiciones de carry, las valoraciones relativas de las monedas emergentes y los flujos hacia los mercados de mayor rendimiento seguirán siendo los indicadores a vigilar para determinar si aún quedan oportunidades en el universo cambiario emergente.









