El acuerdo Pemex-Petrobras no modificará las perspectivas de corto plazo del sector petrolero mexicano, advirtió este miércoles Banamex, pese a que abre una vía para compartir tecnología en aguas profundas y recuperar producción en campos maduros entre la petrolera mexicana y la brasileña.
El entendimiento importa porque marca el acercamiento entre las dos mayores estatales petroleras de América Latina, en un momento de precios internacionales volátiles que inciden en el costo de los combustibles en toda la región, incluida la República Dominicana, cuya factura energética depende por completo de las importaciones de crudo y derivados.
Ambas compañías firmaron el 23 de junio en Río de Janeiro un memorando de entendimiento con vigencia de dos años, renovable, para evaluar, desarrollar y eventualmente ejecutar proyectos conjuntos de exploración, extracción y procesos industriales. El documento no obliga a realizar inversiones ni crea una sociedad, consorcio o empresa conjunta, por lo que cualquier proyecto deberá negociarse por separado, superar análisis de viabilidad y recibir autorizaciones corporativas y regulatorias.
La cooperación abarca la revitalización de campos maduros, el reprocesamiento de información sísmica y oportunidades en aguas profundas y ultraprofundas del Golfo de México, además de crudos pesados, extrapesados y posibles formaciones presal. También contempla refinación, petroquímica, fertilizantes, procesamiento de gas, recuperación de líquidos, eficiencia energética, reducción de emisiones, captura de carbono y combustibles de menor intensidad contaminante.
Banamex consideró positivo el acercamiento porque permitiría a Pemex acceder a la experiencia de Petrobras en operaciones marítimas complejas y aplicar técnicas de recuperación secundaria y terciaria —inyección de agua, gas, vapor o químicos— para extraer más hidrocarburos de yacimientos existentes. Pemex ya participa con Woodside en Trion, proyecto de aguas ultraprofundas que prevé iniciar producción aproximadamente en 2028.
Para Petrobras, según el banco, México representa una oportunidad para reponer reservas, diversificar su cartera y posicionarse temprano en una zona poco explorada del Golfo, sin comprometer capital de forma inmediata. El entendimiento se gestó luego de que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, propusiera en marzo a la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, una alianza para aprovechar la especialización de Petrobras en aguas profundas.
El reporte subrayó las diferencias entre ambas firmas: Petrobras cotiza en bolsa y dispone de mayor capacidad técnica y financiera, mientras Pemex enfrenta menor margen para reinvertir por su deuda, sus obligaciones con proveedores y el gasto en operación y refinación. Banamex advirtió que el memorando no garantiza que la cooperación se traduzca en inversión, producción o transferencia efectiva de capacidades.
Claves
– El memorando firmado el 23 de junio tiene vigencia de dos años, renovable, y no obliga a invertir.
– Banamex prevé un precio promedio del crudo Brent de US$71 por barril en 2027.
– Una caída sostenida por debajo de US$60 llevaría a Petrobras a restringir inversiones fuera de Brasil.
– Pemex participa con Woodside en el proyecto Trion, con producción prevista para 2028.
Banamex estimó un precio promedio del crudo Brent de US$71 por barril para 2027, pero señaló que una caída sostenida por debajo de US$60 podría llevar a Petrobras a restringir inversiones y priorizar proyectos en el presal y la Margen Ecuatorial de Brasil, África o México. A ello se suma el riesgo político de que un cambio de Gobierno modifique la estrategia internacional de la brasileña. «Mientras no existan contratos vinculantes, presupuesto y un calendario de ejecución, su impacto será marginal», concluyó el banco. La atención se centra ahora en si el acercamiento deriva en instrumentos vinculantes y en la evolución de los precios del petróleo, variable que seguirá presionando los costos energéticos de importadores netos como la República Dominicana.









