La inflación de EE.UU. retrocedió 0.4% en junio frente a mayo, su primera caída en seis años, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales citados por Bloomberg. El descenso, impulsado por la mayor baja en los precios de la gasolina desde 2022, alivió la presión sobre la Reserva Federal antes de su reunión de fin de mes.
La reacción de los mercados fue inmediata: los futuros de los índices bursátiles estadounidenses subieron y los rendimientos de los bonos del Tesoro cayeron, en un movimiento que refleja que los inversores redujeron sus apuestas a un alza de tasas de la Fed en julio. Menores rendimientos de los bonos indican expectativas de una política monetaria menos restrictiva.
Excluyendo alimentos y energía —la llamada inflación subyacente, que descuenta los componentes más volátiles—, el índice se mantuvo prácticamente sin cambios respecto al mes anterior. La moderación se explicó por la caída en los precios de bienes como ropa y automóviles usados, además de una fuerte baja en las primas de seguros de vehículos.
Un indicador de servicios que la Fed vigila de cerca, y que excluye vivienda y energía, cayó 0.2%, igualando su mayor descenso desde el inicio de la pandemia. Los precios de la gasolina se desplomaron casi 10%, mientras que los alimentos subieron por tercer mes consecutivo por el alza de la carne de res, los huevos y los lácteos.
En contraste, los precios del software y accesorios informáticos avanzaron 2.3% en el mes y un récord de 17.4% interanual, un salto que las minutas de la Fed vinculan con la fuerte demanda impulsada por la inteligencia artificial. El banco central también monitorea los riesgos derivados del conflicto en Oriente Medio y los aranceles del presidente Donald Trump.
Para los hogares, la baja de la gasolina permitió que los ingresos reales promedio por hora subieran 0.1% interanual, tras dos meses de caídas. La cifra llega en un momento en que el indicador de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan apenas comienza a recuperarse de mínimos históricos.
Los inversores vigilarán ahora los precios al productor que se publican el miércoles y, más adelante, el índice de gastos de consumo personal (PCE), la medida de inflación preferida por la Fed. Un repunte del petróleo por nuevas hostilidades entre Estados Unidos e Irán podría revertir parte del alivio observado en junio.







