El control del estrecho de Ormuz se ha convertido en la principal prioridad estratégica de Irán, por encima de su programa nuclear, según informó la agencia Reuters con base en dos fuentes iraníes de alto rango. Teherán considera la vía navegable una «carta ganadora» y estaría dispuesto a arriesgar nuevas escaladas con Estados Unidos para mantener su dominio sobre ella.
Por este estrecho transita cerca de una quinta parte del suministro energético mundial. Esta semana, Irán disparó contra buques que atravesaban la ruta sin autorización de Teherán, lo que provocó un intercambio de fuego con Estados Unidos y puso en riesgo el acuerdo de paz provisional alcanzado el mes pasado, de acuerdo con Reuters.
Ese acuerdo provisional, firmado por el presidente estadounidense Donald Trump, estableció que Irán debía «tomar las medidas necesarias» para garantizar el paso seguro de los buques comerciales sin cobrar cargos durante 60 días. Sin embargo, la redacción quedó ambigua sobre el destino definitivo de la vía. Los negociadores iraníes interpretan el texto como un reconocimiento de su derecho a gestionar el estrecho, mientras que Estados Unidos y los Estados del golfo Pérsico rechazan esa lectura.
Según las fuentes citadas por Reuters, la postura iraní se explica por la desconfianza hacia Washington, agravada por la salida de Trump del acuerdo nuclear en 2018 y por el inicio de la guerra durante un proceso de negociaciones diplomáticas. Una de las fuentes sostuvo que ceder en Ormuz equivaldría a una «rendición» que llevaría a Estados Unidos a intensificar sus exigencias en el expediente nuclear y de misiles.
De acuerdo con el relato de Reuters, tras el ataque de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero, en el que murieron el líder supremo iraní y otros altos cargos, Teherán cerró el estrecho a todo el tráfico salvo el suyo, lo que provocó una gran interrupción del suministro energético mundial. En abril, Washington respondió con un bloqueo de los puertos iraníes. El elevado costo económico del bloqueo llevó a ambas partes a la mesa de negociaciones.
Ali Ansari, profesor de historia moderna en la Universidad de St Andrews (Escocia), señaló a Reuters que ambas partes consideran haber ganado y creen que basta con presionar un poco más para conseguir sus objetivos. Las fuentes iraníes afirmaron que Teherán se niega a iniciar conversaciones sobre la cuestión nuclear hasta que Estados Unidos acepte su gestión total del estrecho de Ormuz.







