La Junta de Paz de Trump, anunciada hace cuatro meses por el presidente estadounidense Donald Trump como vehículo prioritario para la reconstrucción de Gaza, no ha recibido un solo dólar de los US$7,000 millones prometidos por sus 28 países miembros, según reveló este miércoles el Financial Times. El diario británico cita a cuatro fuentes conocedoras del proceso, una de las cuales reconoció que «se han depositado cero dólares» en el fondo creado por el Banco Mundial para administrar las contribuciones.
El reporte expone una de las mayores fallas de arquitectura financiera multilateral del año: los países adheridos a la junta el pasado 21 de enero han preferido canalizar sus aportes hacia una cuenta paralela en JP Morgan, donde no existen obligaciones de transparencia ni rendición de cuentas, a diferencia de los estándares del Banco Mundial.
Qué dinero ha movido la Junta de Paz de Trump
Las únicas contribuciones materializadas y conocidas suman US$23 millones: US$20 millones de Emiratos Árabes Unidos y US$3 millones de Marruecos, destinados a montar la oficina del «alto representante» para la posguerra en Gaza, Nickolay Mladenov, y a pagar los salarios del comité tecnocrático palestino creado para administrar el enclave.
Emiratos aportó además US$100 millones para crear un nuevo cuerpo de policía en Gaza, pero el programa de formación ni siquiera ha comenzado y el proyecto está «congelado», según el FT. Por su parte, el Departamento de Estado de EE.UU. tiene comprometidos US$1,200 millones en proyectos para Gaza, pero esos fondos tampoco han llegado a sus destinatarios.
Por qué EE.UU. retiene sus fondos
Representantes del gobierno de Trump han informado al Congreso que la junta no recibirá luz verde para usar los fondos estadounidenses hasta que se acredite la existencia de «suficientes sistemas de control», mecanismos que, a tres meses de su creación, todavía no se han establecido. Un portavoz del propio organismo fue más explícito al FT y atribuyó «una gran parte de que no estemos operando en Gaza» al hecho de que Hamás aún no se ha desarmado.
Riesgo para contratistas y mercados
La parálisis tiene impacto directo en el sector privado que esperaba activarse en la reconstrucción. Un contratista citó al FT el vacío institucional como principal disuasivo: «¿Quién está al cargo en Gaza? ¿Qué ley se está aplicando allí? Hay un gran riesgo para las empresas que tratan de hacer esto». Sin marco legal claro y sin flujo efectivo de capital, la reconstrucción del enclave queda relegada a operaciones humanitarias parciales financiadas por aportes bilaterales puntuales.
Para los mercados, el episodio refuerza el riesgo geopolítico que ya carga el precio del petróleo y reaviva las dudas sobre la capacidad de Washington para coordinar coaliciones financieras multilaterales bajo la nueva administración.
Con información del Financial Times y EFE.







