La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, pidió este miércoles a Estados Unidos, Europa y al resto de gobiernos que en su día impusieron sanciones a Caracas que «no le tengan miedo a una Venezuela libre de sanciones«. El llamado llegó en un acto realizado en el estado Anzoátegui y transmitido por Venezolana de Televisión (VTV), en la segunda etapa de la peregrinación nacional que la mandataria convocó el pasado 19 de mayo para exigir el levantamiento del régimen sancionatorio.
Rodríguez, quien asumió la presidencia tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en Caracas en enero, dijo que su gobierno «no descansa» en la agenda diplomática con Washington y las capitales europeas. Insistió en que Venezuela «no se merece las sanciones» y exigió «definitivamente» el fin del «bloqueo económico».
El camino hacia una Venezuela libre de sanciones
Desde la asunción de Rodríguez, Estados Unidos ha flexibilizado mediante licencias las sanciones sobre el sector de hidrocarburos, la minería y el sistema financiero público venezolano. El alívio ha permitido la firma de acuerdos con transnacionales energéticas y el restablecimiento de relaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) tras años de aislamiento. Sin embargo, la mandataria ha advertido en varias ocasiones que «una licencia no es el levantamiento de las medidas».
Cautela europea y condiciones políticas
La presión caraqueña contrasta con la postura del Parlamento Europeo, que el pasado 30 de abril urgió al Consejo de la UE a no levantar las sanciones contra los responsables de violaciones de derechos humanos en Venezuela mientras el país no adopte «medidas significativas hacia una transición pacífica a la democracia». El mensaje del Parlamento marca una línea más exigente que la flexibilización estadounidense y mantiene en suspenso una normalización plena del vínculo entre Caracas y Bruselas.
Lectura para el Caribe
Para el Caribe, y en particular para República Dominicana, el dossier venezolano tiene impacto directo en tres frentes: el mercado petrolero regional, la migración y los flujos de remesas. Un eventual retorno pleno de la oferta venezolana a los mercados internacionales reconfiguraría los precios de referencia del crudo y abriría un debate sobre el rol futuro de Petrocaribe. En paralelo, una estabilización política en Caracas podría atenuar la presión migratoria sobre destinos como Santo Domingo y aliviar la demanda de servicios consulares y humanitarios.
Con información de EFE.







