DIARIO FINANCIERO.- Irán planteó una propuesta para reabrir el Estrecho de Ormuz y avanzar hacia una desescalada del conflicto con Estados Unidos, en un momento en que los precios del petróleo registran fuertes alzas y presionan los mercados globales.
El detonante inmediato ha sido el impacto sobre el suministro energético. El crudo Brent subió alrededor de un 2% hasta US$107.97 por barril, su nivel más alto en tres semanas, mientras el WTI superó los US$96, según reportes de Reuters y CNBC.
Un choque directo sobre el suministro global
La tensión se intensificó tras la intervención de la Guardia Revolucionaria iraní en dos buques cercanos al estrecho, un corredor estratégico por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.
El efecto en los mercados fue inmediato. Los futuros del S&P 500 cayeron 0.3%, mientras el Dow Jones retrocedió cerca de 130 puntos, reflejando un patrón clásico de aversión al riesgo ante choques geopolíticos.
La propuesta: petróleo primero, nuclear después
Según Axios, Irán envió una señal a Washington a través de mediadores en Pakistán. La propuesta prioriza reabrir el flujo energético en Ormuz y extender el alto el fuego, dejando las negociaciones nucleares para una fase posterior.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, sostuvo contactos diplomáticos durante el fin de semana, aunque sin avances concretos.
Mercados entre riesgo geopolítico y narrativa tecnológica
A pesar del contexto, los mercados asiáticos reaccionaron con moderado optimismo. Índices como el Nikkei y el Kospi avanzaron impulsados por expectativas en inteligencia artificial, mientras los futuros del S&P 500 recuperaban terreno con ligeras ganancias.
El mercado muestra una dualidad clara:
riesgo energético elevado vs. impulso tecnológico corporativo.
Un alivio limitado para el petróleo
Los analistas advierten que incluso una reapertura del estrecho no resolvería la crisis de fondo. Según Rory Johnston, de Commodity Context, el petróleo podría caer entre US$10 y US$20 por barril en el corto plazo si se normaliza el tránsito, debido al cierre de posiciones especulativas.
Sin embargo, persisten factores estructurales:
daños en infraestructura, interrupciones productivas y alta incertidumbre logística.
Proyecciones: petróleo estructuralmente caro
La Administración de Información Energética de Estados Unidos elevó su previsión promedio del Brent para 2026 a US$96 por barril, desde los US$79 previos, anticipando un mercado ajustado hasta finales de año.
Actualmente, los precios representan un aumento cercano al 50% interanual, frente a los niveles de US$70 observados hace un año.
El secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, advirtió que los precios de la gasolina podrían mantenerse elevados y no bajar de US$3 por galón hasta 2027.
Un mercado bajo presión estructural
La próxima semana será clave. Coinciden reuniones de bancos centrales en Japón, EE.UU., Europa y Reino Unido, junto con resultados de grandes tecnológicas.
El reto para los mercados será claro:
sostener el crecimiento en un entorno de costos energéticos persistentemente altos.







