La participación del ministro de Justicia, Antoliano Peralta, en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, celebrada el 18 de abril en Barcelona, generó un inesperado frente diplomático con Estados Unidos.
La embajadora estadounidense en el país, Leah Francis Campos, criticó públicamente el gesto del funcionario dominicano tras su encuentro con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
A través de redes sociales, la diplomática publicó una imagen del encuentro acompañada de un mensaje directo: “Cuando la izquierda global habla de desinformación, está promoviendo censura”.
En una segunda publicación, elevó el tono al citar un pasaje bíblico interpretado como señal de desaprobación hacia la postura oficial dominicana.

El episodio ocurre en un contexto geopolítico marcado por la estrategia de la administración de Donald Trump, que ha tomado distancia de gobiernos de izquierda en América Latina y Europa.

A la cumbre asistieron líderes como Luiz Inácio Lula da Silva, Claudia Sheinbaum, Gustavo Petro y Cyril Ramaphosa, en representación de más de 20 países, mientras Estados Unidos optó por no participar.
Frente a la controversia, Peralta respondió con un mensaje de contención. Aseguró que la delegación dominicana asistió en calidad de observadora y no suscribió acuerdos ni declaraciones oficiales.
El ministro subrayó que su intervención se centró en un tema estratégico: la desinformación digital, definida como una amenaza creciente para la estabilidad institucional y la gobernabilidad.
La delegación incluyó además al cónsul dominicano en Barcelona y al viceministro de Derechos Humanos, reforzando el carácter técnico de la participación.





