NUEVA YORK. Un accidente en el aeropuerto LaGuardia volvió a poner en foco los riesgos operativos en la aviación comercial. Un avión de Air Canada colisionó con un camión de bomberos en la pista, dejando un saldo de dos pilotos fallecidos y decenas de heridos.
Minutos después del impacto, el controlador aéreo admitió por radio su responsabilidad. “Metí la pata”, dijo en una conversación captada en audios difundidos públicamente, lo que ahora se convierte en una pieza clave dentro de la investigación.
El accidente ocurrió en la pista 4 (Delta) cuando el camión de bomberos, que se dirigía a atender otra emergencia, fue autorizado a cruzar. Sin embargo, segundos después, el controlador intentó revertir la instrucción.
“¡Alto! ¡Camión 1, alto!”, se escucha en la grabación. La orden llegó demasiado tarde.

Un piloto de Frontier Airlines que presenció el hecho describió la escena como “no agradable de ver”, mientras que el propio controlador insistió en que había cometido un error operativo en medio de una situación de emergencia previa.
El impacto dejó consecuencias inmediatas en la operación aérea. El aeropuerto fue cerrado temporalmente y se reportaron más de 400 vuelos cancelados, afectando significativamente uno de los hubs más activos de Estados Unidos.
En condiciones normales, LaGuardia maneja cerca de 900 operaciones diarias, lo que amplifica el impacto económico y logístico del incidente en el sistema aéreo de Nueva York.
En el plano humano, además de los dos pilotos fallecidos, al menos 40 personas fueron trasladadas a hospitales, incluyendo pasajeros y personal de emergencia. La mayoría ya ha sido dada de alta, lo que reduce la gravedad del saldo sanitario.
El presidente Donald Trump calificó el accidente como “terrible” y reconoció la complejidad del trabajo en el control aéreo, aunque señaló que se trató de un error.
Las autoridades federales y estatales iniciaron una investigación formal para determinar responsabilidades. El foco estará en la secuencia de decisiones del controlador, la coordinación en pista y los protocolos de emergencia.
Este evento reabre un debate estructural en la aviación: la gestión simultánea de emergencias en pista y la dependencia del factor humano en entornos de alta presión, donde segundos pueden definir resultados críticos.














