El petróleo experimenta volatilidad extrema impulsada por tensiones geopolíticas en Medio Oriente, con Brent oscilando entre $101.91 y $103.56 en una semana, mientras factores como riesgo de cierre del Estrecho de Ormuz compiten contra planes de liberación de reservas estratégicas.
La Semana Del Pánico y La Corrección: De $90 a $103 en Días
La semana comenzó moderadamente: el Brent cerraba la semana anterior (9-13 de marzo) en $90.57. El lunes llegó la presión vendedora cuando reportes indicaron que el G7 y la Agencia Internacional de Energía (AIE) consideraban liberar reservas de emergencia para aliviar temores de desabastecimiento. Eso típicamente baja precios—más oferta disponible significa menos urgencia de comprar.
Pero el martes todo cambió. El Brent subió más de 3%, cerrando en $103.56. ¿La razón? Preocupaciones sobre suministro relacionadas con Irán y el Estrecho de Ormuz. Un simple comentario sobre posible cierre de un estrecho crucial para la circulación petrolera mundial revertió la caída de un día.
Ahora, esta mañana, el retroceso: Brent en $101.91 (-1.46%), WTI en $92.73 (-3%). La volatilidad es el estado actual del mercado. No hay equilibrio—solo miedo alternando con esperanza.
Geopolítica Como Arma Energética: Irán, Ormuz, y El Juego Global
El Estrecho de Ormuz es el cuello de botella del mundo petrolero. Por ahí pasa aproximadamente el 30-35% del comercio de petróleo global. Cuando alguien dice “podría cerrarse”, no está siendo hiperbólico. Es una amenaza existencial para la estabilidad energética global.

Esta semana, las tensiones sobre Irán dispararon el WTI más del 3% en una sola sesión. No necesitó cierre real. Solo la posibilidad fue suficiente. Eso revela cuán frágil es el equilibrio del mercado.
El conflicto en Medio Oriente continúa sin señales de resolución. Mientras tanto, el riesgo geopolítico permanece elevado. Cualquier escalada puede enviar petróleo a nuevos máximos.
La Contrapresión: OPEC+ y Liberación de Reservas Como Freno
Pero hay fuerzas bajistas en juego. El 1 de marzo, OPEC+ acordó incrementar producción en 206,000 barriles diarios desde abril. Más oferta = menor presión alcista sobre precios. Es un acto político: mantener precios moderados previene que economías desarrolladas busquen alternativas energéticas o que gobiernos liberen reservas estratégicas masivamente.
Además, la simple posibilidad de que G7 y AIE liberen reservas de emergencia actuó esta semana como freno a las subidas. No necesitaron hacerlo de verdad. Solo anunciarlo bastó para que especuladores vendieran posiciones largas.















