Santo Domingo, D.N.— El Think Tank de Tabuga presentó su primer informe, “Perspectivas de la digitalización de la República Dominicana”, un documento que busca poner en perspectiva el estado real del ecosistema digital local más allá del discurso de modernización.
El estudio fue elaborado a partir de entrevistas con líderes del ecosistema tecnológico nacional y de la evidencia recogida en los 15 episodios de la primera temporada de T al Cubo, conducido por el empresario tecnológico Arturo López Valerio. El resultado es una radiografía que organiza el debate en tres ejes: tecnología, talento y transversalidad.
El informe parte de una idea central: República Dominicana ha logrado construir infraestructura, pero todavía no convierte ese avance en suficiente valor productivo local. El país lidera en conectividad en el Caribe y Centroamérica, con una penetración de internet de 85 %, más de 15 operadores interconectados y una infraestructura con disponibilidad superior al 99.999 %. Sin embargo, ese desempeño no se refleja con la misma fuerza en innovación, patentes o desarrollo tecnológico propio.
Según el documento, el país ocupa la posición 97 en el Global Innovation Index, produce apenas cuatro patentes anuales y destina el 99 % de su gasto en inteligencia artificial a soluciones importadas. El informe define esa contradicción como “la trampa de los inputs”: se invierte en conectividad, pero gran parte del retorno económico y tecnológico termina fuera del país.

Otro hallazgo clave está en el frente laboral. El informe advierte una brecha estructural de talento que la infraestructura por sí sola no resuelve. La tecnología avanza más rápido que la transformación del capital humano, y esa diferencia ya se refleja en el mercado. Mientras las grandes empresas aceleran su adopción digital, muchas pymes y microempresassiguen rezagadas.
Esa distancia no solo afecta competitividad. También presiona la fuga de capacidades. El análisis sugiere que el país enfrenta una salida silenciosa de talento y, al mismo tiempo, una subutilización del capital humano que permanece dentro del mercado local.
El documento también destaca que la transversalidad es el factor que puede convertir capacidades aisladas en resultados económicos concretos. En esa lógica, la digitalización de pagos, la analítica, la nube, la ciberseguridad y la inteligencia artificial dejan de ser herramientas técnicas y pasan a ser variables de productividad, acceso a crédito y escalamiento empresarial.

Como ejemplo, el informe menciona el caso de Eco Mensajería, reconocida por Mastercard entre las 25 empresas más innovadoras del mundo, con más de 3.3 millones de kilogramos de CO₂ evitados y 1,000 empleos verdes formales. Para Tabuga, este tipo de casos demuestra que el talento dominicano puede competir globalmente cuando la tecnología converge con una aplicación sectorial clara.
El trabajo incorpora, además, un análisis de 417 licitaciones tecnológicas publicadas por la DGCP en 2025, la proyección de tres escenarios para 2025-2030 y una hoja de ruta con acciones de corto, mediano y largo plazo.
En términos de política pública, el informe se presenta en un momento en que la discusión sobre transformación digital, talento especializado e inversión tecnológica gana peso en la agenda nacional. Esa conversación hoy también coincide con programas de formación de capital humano, nuevos planes para atraer empresas TIC y mayores esfuerzos oficiales por digitalizar servicios y procesos.
La conclusión del documento es clara: la República Dominicana ya no enfrenta solo un reto de conectividad; enfrenta un reto de ejecución productiva. El próximo salto no dependerá únicamente de tener más internet, sino de formar talento, integrar tecnología al tejido empresarial y traducir infraestructura en innovación local.














