DIARIO FINANCIERO.- Un trabajador que cotiza toda su vida al sistema de seguridad social espera que, al retirarse, haya recursos para su pensión. Pero cuando el Estado otorga más de 62,000 pensiones solidarias sin procedimientos claros y el gasto se duplica en seis años, la pregunta se vuelve incómoda: ¿de dónde va a salir el dinero?
El PLD advierte que el gasto en pensiones se disparó 135% en seis años —de RD$43,349 millones en 2020 a RD$101,860 millones proyectados para 2026—, consumiendo el 5.53% del presupuesto nacional y poniendo en riesgo la sostenibilidad fiscal del Estado dominicano.
Las cifras que encienden la alarma
El salto es contundente: de RD$43,349 millones en 2020 a RD$101,860 millones proyectados para este año. Eso es un incremento de 135% en apenas seis años. Las pensiones ya representan el 5.53% del Presupuesto General del Estado, y el PLD señala que más de 62,219 pensiones se han otorgado en el régimen subsidiado, muchas a personas que “no han prestado servicios al Estado”, según la denuncia del partido.
La pelea política detrás de los números
Winston Santos, vocero del PLD en temas de seguridad social, fue directo: “Es inaceptable que el PRM discuta a puertas cerradas sin consenso”. El partido reclama un diálogo amplio entre Gobierno, trabajadores, empresarios, partidos y expertos para reformar la Ley 87-01 de Seguridad Social, vigente desde hace 25 años. Santos recordó que en 2021 se convocó al Consejo Económico y Social para abordar el tema, pero el proceso fue abandonado. También pidió a la SISALRIL presentar un plan para reducir los copagos que pagan los afiliados.
El dilema de fondo: solidaridad vs. solvencia
El PLD plantea que las pensiones solidarias deben responder a “procedimientos normados, dirigidos a envejecientes, personas con discapacidad o madres solteras con hijos a cargo en condición de vulnerabilidad previamente identificada”. Sin esos filtros, argumenta, se genera inequidad frente a quienes sí cotizan durante toda su vida laboral y una presión insostenible sobre el sistema de reparto estatal.
Independientemente de la posición partidaria, los números son difíciles de ignorar. Un gasto en pensiones que crece al doble del ritmo del presupuesto general es una señal de alerta fiscal.
















