SANTO DOMINGO.- El gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, lanzó una señal directa al mercado: la economía dominicana debe prepararse para un escenario donde el alza del petróleo presione la inflación, el costo de los combustibles y la estabilidad macroeconómica.
La advertencia desde el Banco Central
En la inauguración de la XII Semana Económica y Financiera, Valdez Albizu señaló que el BCRD mantiene un monitoreo constante de los mercados internacionales ante la incertidumbre generada por el conflicto que afecta el tránsito de petróleo por el Estrecho de Ormuz. El funcionario indicó que ya se registran aumentos en los precios de la gasolina en Estados Unidos y Europa, y que la escasez podría tener efectos inflacionarios más amplios si se profundiza, según reportó El Caribe.
Por qué RD es especialmente vulnerable
República Dominicana es un importador neto de combustibles y energía, lo que la convierte en una de las economías de la región más sensibles a los shocks petroleros. Un barril de crudo a US$100 no solo encarece la gasolina: se traslada a los costos de transporte, electricidad, producción agrícola y manufactura. El efecto dominó llega hasta la canasta familiar. El BCRD tiene medidas previstas, según Valdez Albizu, pero enfatizó que primero hay que observar el comportamiento de los mercados antes de actuar.
El contexto global que presiona
La crisis no es abstracta. Según datos citados por Perplexity, el Brent saltó de US$70 a cerca de US$100 entre finales de febrero y mediados de marzo por el conflicto con Irán. La Agencia Internacional de Energía calificó la interrupción como histórica y se activó la liberación de 400 millones de barriles de reservas de emergencia. Para una economía que depende de importar cada barril que consume, este es el tipo de evento externo que puede alterar todas las proyecciones del año.
Lo que Valdez Albizu dijo entre líneas es que la política monetaria dominicana podría cambiar de rumbo si el petróleo sigue subiendo. Para las empresas, esto significa prepararse para un posible encarecimiento del crédito y de los insumos. Para los consumidores, vigilar de cerca las próximas revisiones de precios de los combustibles. Y para quienes toman decisiones de inversión, considerar que el escenario de tasas bajas que muchos esperaban para 2026 podría no llegar tan pronto.
















