SANTO DOMINGO.- Imagine llegar a trabajar un lunes y enterarse de que ya no tiene empleo —no por una reunión, no por una carta formal, sino por un mensaje de WhatsApp. Eso es exactamente lo que vivieron más de 400 empleados de la empresa de transporte Dekolor esta semana en República Dominicana.
Según testimonios de empleados como Mary Dolfy y Ray Álvarez, la comunicación de sus ceses llegó por mensaje de WhatsApp, sin cartas de desahucio, sin reunión con recursos humanos y sin fecha de pago de prestaciones. Ninguno de los afectados ha recibido compensación hasta la fecha. Los trabajadores acudieron al Ministerio de Trabajo en busca de orientación, pero aún no se ha reportado una resolución concreta.
La Empresa Apunta Al Estado Como Responsable
Dekolor atribuye la crisis a una deuda pendiente del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) por servicios ya facturados, que asciende a RD$735 millones. Según el abogado de la empresa, ese dinero está actualmente bajo control de la fiduciaria del Fideicomiso de Movilidad y Transporte, lo que —alegan— ha dejado a Dekolor sin liquidez para operar y cumplir con sus obligaciones laborales.
Una Cadena Que Golpea Al Trabajador
Independientemente de quién tenga la razón en el conflicto entre Dekolor e Intrant, el Código de Trabajo dominicano es claro: el empleado no puede quedar en medio de una disputa corporativa sin sus derechos laborales garantizados. La ley establece plazos y formas específicas para notificar despidos y liquidar prestaciones. Notificar un cese por WhatsApp no cumple con ninguno de esos requisitos.
















