Cuando el precio del petróleo sube con fuerza, no solo se mueven los mercados: también se reconfigura la geopolítica energética. La guerra en Medio Oriente volvió a colocar al mundo frente a ese escenario. Con el crudo por encima de US$100 por barril, Rusia intenta aprovechar la crisis para reabrir la puerta al mercado europeo de energía.
La guerra en Irán reconfigura el mercado energético
El presidente ruso Vladimir Putin afirmó este lunes que la guerra en Irán ha desencadenado una crisis energética global, al amenazar el flujo de petróleo a través del Estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes del comercio energético mundial.
Por ese corredor marítimo transita cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el planeta, lo que significa que cualquier interrupción tiene efectos inmediatos en los precios internacionales.
La escalada militar comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron ataques contra Irán. Desde entonces, el riesgo de interrupciones en el transporte marítimo ha elevado los precios del crudo.
En este contexto, el petróleo superó los US$100 por barril por primera vez desde 2022, reflejando el temor del mercado a una posible reducción de la oferta global.
Rusia intenta volver al mercado energético europeo
Aprovechando el nuevo escenario, Putin afirmó que Moscú estaría dispuesto a restablecer el suministro de petróleo y gas a Europa si existen condiciones políticas para ello.
Durante una reunión televisada con funcionarios y ejecutivos del sector energético ruso, el mandatario indicó que Rusia mantiene abierta la posibilidad de una cooperación energética a largo plazo.
Según el líder ruso, el Kremlin no ha rechazado oportunidades de colaboración con Europa, siempre que la relación esté basada en acuerdos estables y no en decisiones políticas.
La Unión Europea prohibió las importaciones marítimas de crudo ruso en 2022, tras la invasión de Ucrania. Desde entonces, el bloque ha buscado reducir su dependencia del gas y petróleo ruso.
Sin embargo, algunos líderes europeos han comenzado a cuestionar las sanciones. El primer ministro húngaro Viktor Orbán pidió suspender las restricciones energéticas contra Moscú para contener el aumento de los precios.
La crisis energética impulsa los ingresos de Rusia
El conflicto en Medio Oriente también está generando un beneficio financiero inesperado para Moscú.
El crudo Urals, referencia del petróleo ruso, pasó de US$40 por barril a finales de 2025 a aproximadamente US$72 por barril, impulsado por el alza generalizada de los precios.
Incluso operadores del mercado señalaron que el petróleo ruso se está vendiendo con prima sobre el Brent para entregas a India, algo inédito en el comercio energético reciente.
Los ingresos por petróleo y gas representan cerca de 30% del presupuesto federal ruso, mientras que aproximadamente 40% de ese presupuesto se destina al gasto militar y de seguridad.
En paralelo, el Kremlin confirmó que Putin envió un mensaje de felicitación a Mojtaba Khamenei, nombrado nuevo líder supremo de Irán tras la muerte de su padre, el ayatolá Ali Khamenei, durante los ataques del 28 de febrero.
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