Un simple dato en los mercados internacionales puede anticipar lo que pronto sentirán los consumidores en la bomba de gasolina o en la factura eléctrica. Ese dato apareció este lunes: el petróleo volvió a superar la barrera psicológica de los US$100 por barril, un nivel que el mundo no veía desde 2022.
La reacción fue inmediata. Mientras el precio del crudo saltaba con fuerza, las bolsas asiáticas abrían la semana con fuertes pérdidas, reflejando el temor de los inversionistas a un nuevo choque energético global.
Petróleo supera los US$100 por el conflicto en Medio Oriente
El mercado petrolero reaccionó con fuerza al agravamiento del conflicto en Medio Oriente.
El crudo Brent, referencia internacional, subió hasta US$101.19 por barril, un aumento de 9.2% respecto al cierre del viernes, cuando cotizaba en US$92.69.
Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense alcanzó los US$107.06 por barril, con un salto de 16.2% frente a su cierre previo.
Según reportes de mercado citados por CNBC, los futuros del Brent llegaron a escalar hasta US$107.61, un incremento intradía cercano al 16%.
La última vez que el petróleo estadounidense había superado los US$100 fue el 30 de junio de 2022, en medio del impacto energético derivado de la guerra en Ucrania.
El detonante actual es el cierre parcial del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta, por donde transita aproximadamente 20% del suministro mundial de crudo.

Bolsas asiáticas caen ante el temor a una crisis energética
El repunte del petróleo provocó una reacción inmediata en los mercados financieros.
El Nikkei 225 de Tokio cayó más de 6% en las primeras operaciones del lunes, liderando las pérdidas en Asia.
Otros mercados también registraron retrocesos:
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Kospi de Corea del Sur: fuertes pérdidas en la apertura
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Hang Seng de Hong Kong: cotización en territorio negativo
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Shanghai Composite: descenso moderado
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S&P/ASX 200 de Australia: caída cercana al 3%
En Estados Unidos, los mercados también anticipaban turbulencias.
Los futuros del Dow Jones retrocedían más de 800 puntos, equivalente a una caída aproximada de 1.75%, mientras los futuros del S&P 500 y del Nasdaq 100 bajaban cerca de 1.6%.
Inflación y política monetaria vuelven al centro del debate
Más allá de la volatilidad bursátil, el mayor temor de los economistas es el impacto inflacionario de un petróleo por encima de US$100.
Varios países productores del Golfo —incluidos Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos— han reducido exportaciones ante las dificultades logísticas generadas por el conflicto y el cierre parcial del estrecho de Ormuz.
Además, ataques israelíes durante el fin de semana contra depósitos de petróleo y terminales energéticas en Teherán han aumentado la incertidumbre sobre el suministro global.
El economista José Torres, de Interactive Brokers, advirtió que un petróleo en estos niveles podría elevar la inflación en Estados Unidos hasta alrededor de 3%, replicando el impacto observado tras la invasión rusa de Ucrania.
Mientras tanto, el presidente Donald Trump restó importancia al alza del crudo en una publicación en Truth Social, calificándola como un “precio muy pequeño a pagar” por neutralizar la amenaza nuclear iraní.
En Estados Unidos, el impacto ya empieza a sentirse en el consumidor. El precio promedio de la gasolina regular subió a US$3.45 por galón, unos 47 centavos más que hace una semana, según datos de la AAA.
Para economías importadoras de energía como la República Dominicana, un petróleo por encima de US$100 suele traducirse en presiones sobre los subsidios a combustibles, mayores costos eléctricos y riesgos de inflación importada.
Si el conflicto en Medio Oriente se prolonga o el estrecho de Ormuz continúa bloqueado, los mercados energéticos podrían entrar en una fase de volatilidad prolongada que afectaría tanto a los mercados financieros como al costo de vida global.
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