Diario Financiero.- Cada día, decenas de superpetroleros cruzan el estrecho corredor marítimo que conecta el Golfo Pérsico con el resto del mundo. Por esa ruta fluye cerca de una quinta parte del petróleo global. Esta semana, ese flujo prácticamente desapareció.
El tráfico de petroleros en el Estrecho de Ormuz se ha detenido casi por completo tras la escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán, generando un choque inmediato en el mercado energético mundial.
Datos de rastreo marítimo muestran que el flujo habitual de alrededor de 50 grandes petroleros diarios se redujo a prácticamente cero entre el 2 y el 3 de marzo.
Consultoras marítimas como Windward reportaron literalmente “cero tránsitos activos de petroleros” a finales del lunes, reflejando que la ruta sigue abierta en términos legales, pero inutilizada en la práctica por el riesgo militar.
El colapso del tráfico se produjo luego de que un alto mando de la Guardia Revolucionaria iraní declarara el estrecho “cerrado” y advirtiera que cualquier buque que intente cruzarlo podría ser atacado.
Ante la amenaza, navieras, aseguradoras y operadores energéticos suspendieron envíos de crudo, combustibles y gas natural licuado por la zona.
Escalada militar dispara la tensión en el Golfo Pérsico
La crisis se intensificó tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, que incluyeron la eliminación del líder supremo Ali Jamenei.
Posteriormente, Irán respondió con misiles y drones y anunció restricciones al paso marítimo por el estrecho.
Según ejecutivos del sector naviero, unos 750 buques se encuentran ahora detenidos o esperando instrucciones en el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán.
Además, en la zona se han detectado interferencias generalizadas en sistemas GPS y apagado de transpondedores AIS, lo que complica la navegación en una región ya altamente militarizada.
El presidente Donald Trump afirmó que la Marina de Estados Unidos está preparada para escoltar petroleros y buques de gas natural a través del estrecho, aunque el tráfico comercial continúa prácticamente paralizado.
Impacto inmediato en el petróleo y la economía mundial
El Estrecho de Ormuz es el paso marítimo más importante para el comercio energético global. Aproximadamente 20 % del petróleo mundial transita por esa vía.
Su cierre de facto ha provocado una fuerte presión alcista sobre los precios del crudo, que ya alcanzaron máximos de 52 semanas.
Las primas de seguro de guerra para buques se han disparado y, en muchos casos, las aseguradoras se niegan a cubrir embarcaciones que intenten cruzar la zona.
El encarecimiento del transporte de energía y fertilizantes, sumado a desvíos por rutas más largas, amenaza con trasladarse rápidamente a combustibles, alimentos y costos logísticos a nivel global.
En paralelo, los mercados observan tres factores clave:
la posibilidad de convoyes escoltados por EE. UU., las decisiones de los clubs de seguros marítimos sobre cobertura de guerra, y eventuales ajustes de producción de la OPEP+ o liberación de reservas estratégicas.







