WASHINGTON, D.C. — En un discurso maratónico de 108 minutos ante una sesión conjunta del Congreso, el presidente Donald J. Trump presentó un balance de su primer año de segundo mandato, centrado en una reestructuración económica radical, una política arancelaria agresiva y una transformación sin precedentes de las relaciones energéticas internacionales. Bajo el lema de una «época dorada», el mandatario defendió sus políticas frente a los recientes desafíos judiciales y proyectó un futuro de independencia financiera para los ciudadanos estadounidenses.
El Auge de Wall Street y el Mercado Laboral
El presidente inició su intervención destacando el desempeño de los mercados financieros como el principal termómetro de su gestión. «Hemos alcanzado cumbres que los expertos decían que eran imposibles», afirmó Trump, haciendo referencia a que el Dow Jones Industrial Average superó la barrera de los 50,000 puntos por primera vez en la historia.
En cuanto al empleo, Trump reivindicó la existencia de 158.6 millones de personas trabajando, calificándola como la fuerza laboral más grande de la historia de EE. UU. No obstante, el mandatario omitió mencionar que el crecimiento de empleos en el último año fue de 473,000 puestos, un ritmo significativamente menor al promedio de años anteriores, atribuido por analistas a la incertidumbre comercial.
Las cifras de la «era de oro»: lo que Trump dijo
En materia económica, Trump afirmó haber sacado a 2.4 millones de estadounidenses del programa de cupones de alimentos —lo que calificó de «récord histórico»— y atribuyó a su gestión la creación de 70,000 nuevos empleos. También anunció que el precio de la gasolina ha descendido a menos de 2.30 dólares por galón en varios estados, y que la inflación subyacente se encuentra en su nivel más bajo en más de cinco años.

El PIB real de EE.UU. creció apenas 1.4% en el cuarto trimestre de 2025, muy por debajo de las previsiones del 2.5%, y un 2.2% en el año completo frente al 2.8% de 2024. La inflación cerró diciembre en 2.9% anualizado, no en el 1.7% que Trump sugirió en su discurso.

Aranceles: el arma comercial y sus tensiones con la Corte
Uno de los momentos más tensos del discurso llegó cuando Trump calificó de «muy desafortunada» la decisión de la Corte Suprema que anuló sus aranceles de emergencia. El presidente anunció la implementación de nuevos aranceles del 10% y sostuvo que estos «no requerirán la intervención del Congreso para ser permanentes». La afirmación generó revuelo entre constitucionalistas.
Trump también defendió su política arancelaria como un instrumento capaz de reemplazar parcialmente el impuesto sobre la renta, argumentando que los países que «antes nos destrozaban por décadas ahora nos pagan cientos de miles de millones de dólares». Los datos de la propia administración sitúan la recaudación arancelaria de la IEEPA en torno a 129,000 millones de dólares antes de ser bloqueada judicialmente.

Migración: «cero cruces ilegales» y la narrativa de la frontera segura
Trump dedicó una parte sustancial de su discurso a la política migratoria, uno de los temas centrales de su campaña y de su primer año de gobierno. Afirmó que EE.UU. registra actualmente cero cruces fronterizos ilegales y que el país tiene «una de las fronteras más seguras del mundo». También señaló que la tasa de asesinatos tuvo «su declive más drástico en la historia registrada».
Sobre el tráfico de drogas, el presidente destacó una caída de casi el 56% en el flujo de fentanilo a través de la frontera, un dato que sí es corroborado parcialmente por estadísticas de la Agencia Antidroga (DEA). Sin embargo, expertos señalan que la droga ha encontrado nuevas rutas de entrada y que las cifras de sobredosis siguen siendo alarmantes en términos absolutos.
El discurso incluyó también un pasaje polémico sobre la comunidad somalí en Minnesota, a la que Trump acusó de haber defraudado al contribuyente en aproximadamente 19,000 millones de dólares a través de programas de asistencia social, una afirmación que grupos de verificación calificaron de enormemente exagerada.

Venezuela, petróleo e Iran: la política exterior en cifras
Trump dedicó también un apartado a la política exterior. Sobre Venezuela, el presidente destacó con visible satisfacción la llegada de más de 80 millones de barriles de petróleo desde el país sudamericano, fruto de acuerdos negociados a principios de 2025, y calificó a Venezuela de «nuevo amigo». El giro diplomático resulta llamativo dado el endurecimiento de sanciones que caracterizó su primer mandato.
Sobre Irán, Trump afirmó haber ordenado ataques aéreos en junio de 2025 contra las instalaciones nucleares de Fordow y Natanz, presentándolo como un logro de su doctrina de «paz a través de la fuerza». La efectividad real de esos ataques sigue siendo objeto de debate entre analistas de inteligencia.

Perspectiva: el choque entre el relato y los números
El discurso del Estado de la Unión 2026 fue, ante todo, un ejercicio de comunicación política. Trump llegó ante el Congreso con una narrativa coherente y potente —la «era de oro»— respaldada por cifras selectivas. Su estrategia comunicacional, como en mandatos anteriores, no se basa en la exactitud estadística sino en la acumulación de afirmaciones que crean una atmósfera de éxito y dinamismo.
Sin embargo, el contraste entre sus declaraciones y los datos oficiales fue marcado en varios frentes: el crecimiento del PIB real del 1.4% en el Q4 de 2025 dista mucho de una economía «rugiendo»; la inflación del 2.9% contradice la narrativa de precios domados; y la promesa de reemplazar el IRPF con aranceles enfrenta la realidad de que la recaudación arancelaria representa apenas un 5% de lo que genera el impuesto sobre la renta.
Lo que sí parece sólido es la tendencia migratoria: la caída drástica en los encuentros fronterizos es estadísticamente real, aunque expertos en políticas de asilo advierten sobre las consecuencias humanitarias de las deportaciones masivas. En materia arancelaria, el conflicto con la Corte Suprema añade una dimensión constitucional que podría definir el segundo mandato de Trump tanto como su política económica.
En el balance, el discurso más largo de la historia moderna de EE.UU. fue también uno de los más ambiciosos en sus afirmaciones —y uno de los más contestados por los hechos.







