Diario Financiero.- Argentina decidió congelar el traslado de su embajada a Jerusalén, una medida que estaba prevista para la primavera de 2026, en medio de una creciente disputa por la exploración petrolera en aguas cercanas a las Islas Malvinas, un territorio cuya soberanía Buenos Aires reclama históricamente.
La decisión representa un giro relevante en la política exterior del gobierno de Javier Milei, quien hasta ahora había mantenido una relación estrecha con Israel y con el primer ministro Benjamin Netanyahu.
El traslado de la sede diplomática, que habría alineado a Argentina con la postura israelí sobre Jerusalén, fue suspendido tras el anuncio de que la empresa israelí Navitas Petroleum avanzaría con un proyecto petrolero de 2,100 millones de dólares en el área del yacimiento Sea Lion, ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas.
El eje del conflicto: petróleo y soberanía
Navitas posee 65% de participación operativa en el proyecto, mientras que el 35% restante corresponde a su socio británico Rockhopper Exploration. Ambas compañías anunciaron el 10 de diciembre de 2025 su decisión final de inversión, con planes para iniciar producción en 2028 y alcanzar una capacidad máxima estimada de 50,000 barriles diarios.
Al día siguiente, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina emitió un rechazo formal, calificando el proyecto como “unilateral e ilegítimo”, al considerar que se desarrolla sin autorización del Estado argentino en un territorio sujeto a disputa de soberanía.
La Cancillería citó las resoluciones 2065 y 31/49 de la Asamblea General de la ONU, que reconocen la controversia entre Argentina y el Reino Unido sobre las islas y exhortan a ambas partes a abstenerse de realizar acciones unilaterales que alteren la situación del territorio.
Presiones diplomáticas y riesgo bilateral
Funcionarios argentinos han exigido a Israel que intervenga para frenar las operaciones de Navitas, interpretando la perforación como una explotación no autorizada de recursos naturales en un área reclamada por Buenos Aires.
Tanto Navitas como Rockhopper tienen prohibido operar en Argentina, desde 2022 y 2013 respectivamente, por realizar actividades de hidrocarburos sin el consentimiento de las autoridades argentinas.
La congelación del traslado de la embajada, revelada inicialmente por medios israelíes, expone cómo la agenda energética y la disputa por recursos naturales pueden impactar decisiones diplomáticas de alto nivel y reconfigurar alianzas estratégicas en América del Sur y Medio Oriente.
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