Durante más de una década, el sector construcción fue uno de los grandes propulsores del crecimiento económico dominicano. Su aporte se ha situado entre el 13% y el 15% del Producto Interno Bruto, convirtiéndose en la actividad individual de mayor peso dentro del valor agregado nacional. Su ritmo lo consolidó como un verdadero motor productivo: capaz de generar empleos, atraer inversión extranjera y dinamizar múltiples industrias vinculadas.
Tras un ciclo de expansión prolongado entre 2014 y 2023, el año 2025 está marcando un antes y un después. Lo que hasta hace poco era un sector en expansión constante y de alto impacto económico, hoy muestra señales claras y contundentes de desaceleración. Entre los factores que explican este efecto destacan la paralización de obras civiles, una inversión pública menos dinámica, una caída en el inicio de nuevos proyectos, un entorno hipotecario más costoso, la persistente inestabilidad en los costos directos, lentitud en aprobación de permisos y la reducción del poder adquisitivo.
La pérdida de dinamismo de la construcción en este año no responde a un solo elemento, sino a la convergencia de distintas condiciones económicas, financieras y operativas que redefinieron por completo el comportamiento del sector. Estos son los factores principales que, combinados, explican la situación actual:
Costo del Financiamiento: Tasas Altas y Bancos más Estrictos
El 2025 ha sorprendido a los adquirientes de vivienda. Las tasas hipotecarias, que durante años se mantuvieron relativamente estables, oscilan entre 14% y 17%, encareciendo el acceso a la vivienda y enfriando el ritmo de ventas en las empresas constructoras.
El aumento de la morosidad elevó los requerimientos de capital y endureció los procesos de evaluación bancaria. Como resultado, el sector pasó a enfrentar un crédito más escaso, proyectos pospuestos y una presión sobre la liquidez, especialmente entre desarrolladores medianos y pequeños.
Sin embargo, surge una pregunta válida: si la morosidad fuese la justificación principal para mantener tasas hipotecarias tan elevadas, ¿cómo explicar que en diciembre los bancos estén ofreciendo tasas desde 7.75% en préstamos de vehículos, un activo con mayor depreciación y, por tanto, con una garantía de menor calidad que la vivienda? Esta disparidad sugiere que el costo del financiamiento hipotecario está respondiendo no solo al riesgo crediticio, sino también a decisiones comerciales y de asignación de capital dentro del sistema financiero.
Desaceleración de la Demanda Inmobiliaria
La demanda, especialmente en proyectos dirigidos a la clase media, comenzó a mostrar señales claras de desaceleración desde el año pasado. De acuerdo con el Informe de Global Property Guide actualizado a noviembre 2025, República Dominicana ocupa uno de los primeros lugares en América Latina en aumento de precios de vivienda, con una variación nominal interanual de +10.64%, superando a mercados tradicionalmente más grandes como México, Brasil, Argentina y Colombia.
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A medida que los precios se alejaron del ingreso promedio de las familias, disminuyó la cantidad de hogares capaces de calificar para financiamiento, lo que redujo la velocidad de preventas y extendió los plazos de comercialización de los proyectos.
Incremento en los Costos Operativos y de Construcción
Durante 2025, uno de los factores que más ha presionado al sector es el aumento continuo de los costos de construcción, reflejado de forma clara en el Índice de Costos Directos de la Construcción de Viviendas (ICDV) publicado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE). De diciembre de 2024 a octubre de 2025, el indicador registró una variación acumulada de +5.09%, impulsado principalmente por aumentos en materiales y mano de obra.
El caso más relevante fue el comportamiento del acero, que registró un incremento mensual de +21.7 % entre septiembre y octubre del presente año. Esto evidencia la volatilidad del mercado y el impacto inmediato que estos insumos tienen en la estructura de costos de cualquier proyecto. En conjunto, este comportamiento elevó los costos reales de ejecutar obras, redujo márgenes y obligó a muchas constructoras a operar con mayor presión.
Permisología y Burocracia
La permisología se convirtió en uno de los principales obstáculos por la lentitud en la aprobación de permisos, especialmente medioambientales. Esta dilatación incrementa costos financieros, afecta la programación de compras y mano de obra y deteriora el flujo de caja de los desarrolladores. En un año marcado por financiamiento más caro y costos operativos al alza, cada retraso administrativo amplifica el riesgo y reduce la rentabilidad de los proyectos.
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El Motor no se Apagó: Perdió Tracción
El 2025 dejó al descubierto una verdad incómoda pero necesaria: la construcción no perdió su importancia, perdió las condiciones que le permitían avanzar con la velocidad que la economía demandaba y así lo muestra el indicador de crecimiento enero-octubre del 2.0%, el cual es menos de la mitad de su potencial. La pregunta hacia adelante no es si la construcción volverá a ser un motor, sino qué tan rápido el país será capaz de remover los obstáculos que hoy impiden que ese motor recobre fuerza. Porque, al final, el desafío no es reconstruir el sector, sino replantear las condiciones que permitirán edificar un mejor futuro para la economía.
“La construcción no perdió su importancia: perdió las condiciones que le permitían avanzar con la velocidad que la economía demandaba.”
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