SANTIAGO. – El Estadio Cibao vivió este 8 de octubre una noche que quedará grabada en la memoria colectiva del béisbol dominicano. La Cumbre Aguilucha 2025 reunió a las leyendas que construyeron la historia de las Águilas Cibaeñas, en un evento cargado de emoción, nostalgia y orgullo amarillo.
Más que un encuentro deportivo, fue una celebración de identidad, tradición y pasión. Desde su fundación en 1933, las Águilas han acumulado 22 campeonatos nacionales y 6 Series del Caribe, consolidándose como una de las franquicias más exitosas del Caribe.
Leyendas que escribieron historia
El desfile de figuras emblemáticas fue un viaje al pasado glorioso del equipo. Sobre el terreno caminaron íconos que marcaron generaciones:
Lanzadores como Bartolo Colón, Miguel Batista, Julián Tavárez, Arturo Peña, Fernando Hernández, Arnaldo Muñoz y Claudio Vargas;
jugadores del cuadro interior como Miguel Tejada, Tony Batista, Rafael Furcal, Edwin Encarnación, Mendy López Jr., Félix Martínez, Guillermo García y Bernie Castro;
en la receptoría, Alberto Castillo; y en los jardines, leyendas como Luis Polonia, Stanley Javier y Alexis Gómez.
Cada nombre evocó aplausos y ovaciones de los miles de fanáticos presentes, muchos de ellos vistiendo orgullosamente el amarillo y negro que simboliza el espíritu cibaeño.
Homenajes que tocan el alma
Uno de los momentos más emotivos fue el tributo póstumo a Mendy López, narrador inmortal cuya voz acompañó décadas de glorias aguiluchas. Las lágrimas y los aplausos se mezclaron al proyectarse imágenes de su legado detrás del micrófono.
También fue reconocido Miguel “Guelo” Diloné, ícono de velocidad, entrega y liderazgo. Su energía sobre el terreno definió una era de oro para el club y sigue inspirando a las nuevas generaciones.
Entrada con propósito solidario
La entrada al evento fue la chaqueta oficial del equipo, la misma que lucirán los jugadores en la temporada 2025–2026.
Lo recaudado se destina a un programa de apoyo a niños huérfanos víctimas de feminicidios, demostrando que la grandeza de las Águilas no solo se mide en títulos, sino también en solidaridad.
“Esta noche no solo celebramos el pasado, sino el compromiso de seguir dejando huellas dentro y fuera del terreno”, expresó un miembro de la directiva durante la ceremonia.
Mirando hacia el futuro
La directiva aprovechó el marco de la Cumbre para revelar nuevos detalles de la próxima temporada, adelantando fichajes, estrategias y un enfoque en el desarrollo de jóvenes talentos.
La meta es clara: mantener vivo el legado y devolver al equipo la gloria de los grandes años con una mezcla de experiencia y sangre nueva.
El Estadio Cibao fue testigo de algo más que un homenaje. Fue un encuentro de generaciones, un recordatorio de que las Águilas Cibaeñas son más que un equipo: son una herencia emocional del Cibao y del país.
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