SANTO DOMINGO.- El Banco Mundial revisó al alza su proyección del crecimiento económico en América Latina y el Caribe para 2026, al estimar una expansión del 2,5 %, frente al 2,4 % previsto en junio. Sin embargo, la región continúa siendo la de menor dinamismo del mundo, debido a los efectos persistentes de la inflación, el alto endeudamiento público y la incertidumbre generada por las políticas arancelarias de los Estados Unidos.
El informe mantiene sin cambios la estimación de 2,3 % para 2025, lo que representaría una ligera mejora respecto al 2,2 % del año pasado. De acuerdo con el Banco Mundial, la región ha mostrado resiliencia frente a choques externos, pero enfrenta limitaciones estructurales que restringen su capacidad de acelerar el crecimiento.
“Los gobiernos de la región han dirigido sus economías a través de repetidos choques mientras preservan la estabilidad”, señaló Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del organismo para América Latina y el Caribe. Enfatizó que este es el momento de “acelerar las reformas que mejoren el clima de negocios, impulsen la infraestructura y movilicen capital privado”.
Por país, Brasil mantuvo su previsión en 2,4 % para 2025, aunque se anticipa una leve desaceleración a 2,2 % en 2026. En México, el crecimiento esperado subió a 0,5 % este año, frente al 0,2 % proyectado previamente, y se prevé que alcance 1,4 % el próximo año.

Argentina, pese a seguir como una de las economías con mayor crecimiento, sufrió la mayor corrección en sus proyecciones: de 5,5 % a 4,6 % para 2025, y una desaceleración adicional a 4 % en 2026. En contraste, Bolivia enfrenta una contracción en 2025, lo que supone un reto adicional de cara a las elecciones presidenciales programadas para el 19 de octubre.
El informe advierte que las metas de inflación se han vuelto más difíciles de cumplir, mientras que las tasas de interésdisminuyen a un ritmo más lento de lo previsto. A ello se suma el impacto de las tensiones comerciales globales que, junto con las barreras estructurales —infraestructura débil, baja calidad educativa y concentración empresarial— limitan el potencial productivo regional.
El economista jefe del Banco Mundial para la región, William Maloney, destacó que “las empresas quieren contratar a más personas, pero no consiguen trabajadores capacitados”, señalando la necesidad urgente de reformar los sistemas educativos y de entrenamiento laboral para sostener el crecimiento a largo plazo.
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