Washington. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó este jueves ante la Corte Suprema de Justicia una solicitud para destituir a Lisa Cook, gobernadora de la Reserva Federal (Fed), en medio de un proceso legal que podría redefinir los límites de la autoridad presidencial sobre el banco central.
Trump ha insistido en apartar a Cook de la junta de gobierno de la Fed por acusaciones de fraude hipotecario. Sin embargo, un tribunal de apelaciones había dictaminado previamente que la funcionaria podía permanecer en su cargo mientras se resolvía el proceso, lo que le permitió participar en la más reciente reunión del organismo, donde se aprobó la primera reducción de tasas de interés del año.
En la presentación ante la Corte Suprema, el procurador general, John Sauer, argumentó que los fallos de tribunales inferiores constituyen una “interferencia judicial indebida” en la facultad del presidente para destituir funcionarios de alto rango. Según Sauer, Trump determinó que las acusaciones hacen que Cook “no sea apta para continuar en la Junta de la Reserva Federal”.
Las acusaciones contra Cook
Entre los señalamientos figura haber declarado dos residencias principales, una en Míchigan y otra en Georgia. Cook, nominada en 2022 por el entonces presidente demócrata Joe Biden, es la primera mujer negra en ocupar un asiento en la junta de la Fed.
La funcionaria ha rechazado de manera categórica las acusaciones, insistiendo en que no enfrenta cargos penales y calificando el intento de destitución como “ilegal y sin precedentes”. Cook interpuso una demanda para frenar el proceso, alegando que la acción de Trump vulnera las protecciones institucionales que garantizan la independencia del banco central.
Implicaciones institucionales
De acuerdo con la legislación vigente, los gobernadores de la Fed solo pueden ser removidos por “causa justificada”, lo que limita el margen de acción del Ejecutivo. El caso ahora en manos de la Corte Suprema se perfila como una prueba decisiva de los poderes presidenciales en la relación con organismos independientes.
Analistas advierten que una eventual destitución abriría la puerta para que Trump designe a un nuevo miembro en la junta, con el potencial de influir en las decisiones sobre política monetaria y tasas de interés en un momento de volatilidad económica.
La disputa refleja la voluntad de Trump, de 79 años, de ejercer un control más directo sobre agencias autónomas, consolidando su visión de autoridad ejecutiva expansiva. El desenlace de este caso podría marcar un precedente clave en el equilibrio entre la Casa Blanca y la Reserva Federal.
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