DIARIO FINANCIERO – En una operación militar coordinada, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques aéreos contra tres de las principales instalaciones nucleares de Irán: Fordo, Natanz e Isfahán, durante la madrugada del domingo 22 de junio de 2025. La ofensiva, denominada “Martillo de Medianoche”, empleó bombarderos B-2 y misiles de crucero Tomahawk, con el objetivo de frenar el programa nuclear iraní, que, según Washington y Tel Aviv, estaba próximo a lograr armamento nuclear.
El presidente estadounidense Donald Trump declaró públicamente que los ataques habían “borrado completa y totalmente” las instalaciones, pero informes de inteligencia y análisis satelitales posteriores indican que las zonas nucleares no fueron completamente destruidas.
Daños parciales y reservas trasladadas
De acuerdo con estas evaluaciones filtradas a medios como CNN y The New York Times, el ataque causó daños materiales significativos, pero solo una parte del material nuclear fue destruido. Las fuentes señalan que Irán habría trasladado la mayoría de su uranio enriquecido antes de los bombardeos, lo que limitó el impacto real de la ofensiva. Según expertos y funcionarios del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el ataque logró únicamente retrasar el programa nuclear iraní por algunos meses.
Imágenes satelitales muestran afectaciones visibles en las infraestructuras, pero el OIEA ha confirmado que no se han detectado signos de contaminación radiactiva. Las autoridades iraníes también han minimizado el efecto del ataque y han asegurado que el programa nuclear continuará.
Reacciones internacionales
La respuesta de Irán no se hizo esperar. El gobierno calificó los ataques como una grave violación del derecho internacional y advirtió sobre posibles represalias militares. Por su parte, Estados Unidos ha reiterado que no descarta nuevos ataques si Teherán persiste en su programa nuclear.
La comunidad internacional ha manifestado profunda preocupación ante la escalada militar. La ONU y varios países del Consejo de Seguridad han alertado sobre el riesgo de un conflicto regional más amplio, que podría desestabilizar aún más Medio Oriente.
El ataque revive tensiones que parecían haberse enfriado en los últimos años tras acuerdos de control nuclear multilaterales. Sin embargo, el contexto actual sugiere un retroceso diplomático y una nueva fase de enfrentamiento entre potencias regionales y mundiales.
Aunque el impacto a corto plazo parece contenido, la incertidumbre se mantiene. La comunidad internacional sigue atenta a las represalias anunciadas por Irán y las próximas acciones de Washington y Tel Aviv, en medio de un escenario geopolítico cada vez más tenso.
La Casa Blanca desmiente a CNN y The New York Times
Tras la filtración de informes de inteligencia que indican que los bombardeos estadounidenses sobre las instalaciones nucleares de Irán solo retrasaron el programa nuclear iraní unos meses y no destruyeron sus componentes centrales, la Casa Blanca y el presidente Donald Trump han desmentido categóricamente a CNN y The New York Times.
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Trump acusó a ambos medios de intentar “degradar uno de los ataques militares más exitosos de la historia” y afirmó que “las instalaciones nucleares de Irán están completamente destruidas” en mensajes publicados en su red Truth Social y declaraciones públicas durante la cumbre de la OTAN en La Haya.
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La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, calificó la evaluación filtrada como “completamente errónea” y aseguró que la filtración busca “menospreciar al presidente Trump y desacreditar a los valientes pilotos de combate que llevaron a cabo una misión impecable para aniquilar el programa nuclear iraní”.
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Otros altos funcionarios, como el secretario de Defensa Pete Hegseth y el enviado especial para Medio Oriente Steve Witkoff, también negaron la validez del informe, insistiendo en que los bombardeos fueron devastadores y lograron sus objetivo
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